El pasado sábado 22 de febrero, las familias de las víctimas de crímenes de Estado, organizados en la Asociación de Vivienda Nuevo Amanecer, inauguraron la Casa de la Memoria Viva, una vivienda museo que se ubica en Huachipa y que tiene como objetivo contar los flagelos vividos en la guerra interna desde la voz de los propios sobrevivientes.

“Nosotros como familiares nos dimos cuenta que en el país hay una tendencia a olvidar o a recordar a medias, lo cual es peor todavía. Nosotros hemos sentido que algunos espacios de memoria que han sido solventados por el Estado no dicen las cosas tal cual han sucedido. En ese punto, nosotros decidimos que este espacio tenía que ser autogestionado para poder decir las cosas como lo hemos vivido”, señaló a La República, Gonzalo Quispe, presidente de la Asociación de Vivienda Nuevo Amanecer.

La Casa de la Memoria Viva se inauguró el sábado, pero estará abierta al público en general a partir del próximo mes. Consta de dos pisos, el primero sirve como local vecinal para cualquier tipo de actividad y en el segundo se encuentra la zona de la memoria.

Cada familia tiene un rincón del segundo piso para dar a conocer su historia, indicó Gonzalo Quispe. “Hay un espacio para cada familia. También hay otro espacio para los sobrevivientes en donde hay un cuadro hermoso. En otro espacio, hay una cronología de nuestra historia y una línea de tiempo de los talleres participativos realizados en los dos últimos años y un espacio de terapia de sanación para las familias que han tenido desaparecidos”, agregó.

Origen de la Casa de la Memoria Viva

Gonzalo Quispe contó a La República que la idea de la Casa de la Memoria Viva se desprende del proyecto de un Parque de la Memoria que inicialmente se habían planteado construir.

“La Asociación siempre tuvo una preocupación por la historia y por eso pensamos en un Parque de la Memoria. Luego entendimos que el parque iba a estar vacío y, como vimos que colindaba con el local comunal, pensamos en crear algo más, así nació la idea de la casa de la memoria”, narró Quispe.

Para poder cumplir con la construcción, la Asociación de Vivienda Nuevo Amanecer contó con el apoyo de donaciones de diversas instituciones, entre las que destacan la Sesal y la UCAL. Ambos fueron la base para gestionar y construir lo que hoy es una realidad.

“En los talleres con los estudiantes comenzó a salir el tema de la memoria histórica. Es ahí que comenzamos a trabajar en la casa de la memoria. Este sábado culminó la primera etapa que es la inauguración, ahora toca trabajar cada testimonio que es mucho más complejo”, sentenció Gonzalo Quispe.

La Asociación de Vivienda Nuevo Amanecer

La Asociación de Vivienda Nuevo Amanecerestá conformada por 200 familias que sufrieron la desaparición, el asesinato y las torturas de sus miembros por parte de una política de gobierno. Su origen se desprende de la Asociación Nacional de Familiares de Asesinados, Desaparecidos, Ejecutados Extrajudicialmente, Desplazados y Torturados (ANFADET – Casos CIDH)

Nace a partir de una exigencia que le hizo ANFADET al estado peruano en el 2002, donde agruparon todos los casos CIDH que en ese momento que eran unos 485. El gobierno de transición se comprometió en instancias internacionales a una serie de compromisos, dentro de los cuales se estipuló un compromiso de vivienda.

“Entre el 2008 y 2009 se trabajó un documento y nos asignan un espacio de 42 mil metros cuadrados en Huachipa para unas 200 familias, pero nunca se hizo la entrega formal. Nunca se empezó a trabajar el tema del saneamiento, inclusive hubo intentos de invasiones. Entró Alan García y quiso desconocerlo. Ahí fue que las madres se organizaron y ocuparon el lugar”, contó Quispe a La República.

Como una respuesta a la inacción de las autoridades de reconocerles legalmente el lugar y las constantes invasiones, en el 2011, se creó la Asociación de Vivienda Nuevo Amanecer.

“Luego de varias luchas, en el 2017, llegamos a tener todos los planos saneados y la lotización individual, a nombre del Ministerio de Justicia. Y desde el 2017 hasta la fecha venimos trabajando en lo que es la entrega de títulos. Sin embargo, todavía ninguna casa logra tener su título, el cual nos daría una seguridad jurídica sobre nuestros hogares”, sostuvo.

En la Asociación de Vivienda Nuevo Amanecer, el 60% son familiares de víctimas de desapariciones forzadas, un 35% de asesinatos y un 5% son torturados.

Fuente: La República



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