En una emotiva ceremonia realizada el pasado viernes 14 de agosto, tuvo lugar en la Sala Azul de la Universidad Marcelino Champagnat, el Acto Académico de Investidura de Doctor Honoris Causa al P. Gustavo Gutiérrez Merino, “distinción honorífica que se realiza por su destacada labor teológica, pastoral y académica  que se traduce en la larga producción intelectual en las disciplinas de la ética, la filosofía y la teología”,según se mencionó en la resolución directoral que otorga esta distinción.
En su primer momento, el acto de reconocimiento contó con la presentación de una breve semblanza de vida del P. Gustavo, a cargo del Dr. César Delgado Barreto, Doctor Honoris Causa de dicha universidad y amigo de infancia del homenajeado. Luego se procedió a la entrega de un diploma y la imposición de la banda y medalla distintiva a cargo del rector: Hno. Pablo González Franco, quien destacó que esto se le otorga “en mérito a su excelencia académica y producción intelectual, reflejadas fundamentalmente en una profunda y seria reflexión teológica.

En mérito a esta fidelidad a la Iglesia a favorecer el diálogo y la tolerancia y a esta preocupación inquebrantable por los más pobres”. Como acto seguido el P. Gustavo Gutiérrez tomó la palabra para agradecer esta distinción. Hizo memoria de su época escolar, donde recibió mucho para su vida cristiana, y que luego se traduciría en una toma de conciencia de lo que significaba ser laico. Por ello, su discurso se centró en profundizar sobre el laicado. “Un laico es un miembro de una comunidad, del pueblo de Dios. Yo creo que esta cuestión importante es retomada por el Papa Francisco. No es para quienes tienen una vocación religiosa, es para todos los cristianos. Hay que tener una opción por el pobre o ir hacia el prójimo”.
Puso en relieve una cuestión fundamental: “el llamado siempre a tener en cuenta al otro -y no es tan complicado como podríamos expresar- debe formar parte de la vida cotidiana de un cristiano. El sentido del pobre y la justicia; por consiguiente, la justicia sino está llena del sentido del otro no será justicia. La misericordia es el corazón en el último, en el más pobre”. Finalmente destacó que vivimos un momento muy intenso y dinámico en la Iglesia universal y eso también es un motivo de agradecimiento.



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