A través del secretario general del Sínodo de los Obispos, Lorenzo Baldisseri, el Papa anunció el pasado 7 de marzo el tema de la XVI Asamblea General de los Obispos, convocada para 2022. Esta llevará por título ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’.

Con esto, el Papa busca aterrizar su llamado a una Iglesia misionera en la que prime el “caminar juntos”. Y es que el juego de palabras “sínodo de la sinodalidad” habla de implementar una metodología de trabajo que los obispos latinoamericanos pusieron en marcha en las conferencias del CELAM con su clímax en Aparecida.

Francisco ha hecho de la sinodalidad no solo un método, sino su proyecto para un nuevo ser y hacer de la Iglesia desde un discernimiento conjunto, cuyas implicaciones pueden marcar un antes y un después en aspectos tales como los ministerios ordenados,  participación y corresponsabilidad de los laicos, el papel de la mujer, los nuevos métodos de evangelización, el lugar de la Iglesia en el mundo, la relación con los agentes sociales y políticos.

“La sinodalidad es un estilo, es un caminar juntos, y es lo que el Señor espera de la Iglesia del tercer milenio”, les dijo Francisco el pasado mes de noviembre a la Comisión Teológica Internacional, donde alabó el documento al respecto elaborado por la entidad capitaneada por el prefecto para la Doctrina de la Fe, Luis Francisco Ladaria.

“Hoy se piensa que hacer sinodalidad es tomarse de la mano y echarse a andar, festejar con los chicos, o hacer una encuesta de opinión del tipo, ‘¿qué se piensa del sacerdocio de las mujeres?’”, les comentó el Papa en un tono coloquial, para aclarar que “la sinodalidad es un camino eclesial que tiene un alma que es el Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo no hay sinodalidad”, sentenció.

Fuente: Vida Nueva



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