Por María Rosa Lorbés

Lo que está ocurriendo estos días en Roma nadie lo hubiera podido imaginar pocos años atrás. Y no solo por la belleza del espectáculo de los cientos de variopintos manifestantes entrando en procesión al aula sinodal, junto con Francisco, sino porque temas como los nuevos ministerios en las comunidades cristianas de la Amazonía, el problema de las empresas extractivas deteriorando la naturaleza y afectando la salud de los pobladores, la trata de personas, o la deforestación han sido colocados en el centro del debate público eclesial y social, lo que constituye apenas una semillita del gran cambio que se está gestando.

En consonancia con esa voluntad integradora y sinodal la composición de quienes han sido invitados expresa mayor amplitud para acoger a delegados fraternos no católicos. También es significativo el número de científicos y expertos en el tema (12). Es reseñable la participación de 17 representantes de diferentes grupos étnicos indígenas, entre los cuales 9 mujeres. El número total de mujeres que participan en el trabajo sinodal es de 35. Hay que precisar que el número total de religiosas es superior al de otros Sínodos. Todo muy bien hasta aquí si no fuera por el dato, con frecuencia obviado, de que ninguna mujer tiene derecho a voto. Está ahí, puede hablar, si quiere, pero no decide.

Como declaró recientemente Zuzanna Flisiowska, representante de una organización que lucha para promover el rol de las mujeres en la Iglesia católica: “Hay 180 padres sinodales con derecho a voto y ninguno es mujer y esto refleja cómo las mujeres estamos excluidas de las discusiones sobre el futuro de la Iglesia y más aún en un sínodo sobre una región, la Amazonia, donde, como indica el documento preparatorio, el rol de las mujeres, laicas y religiosas, es crucial para la fe”. En los círculos de prensa cercanos al Vaticano se rumorea que el próximo Sínodo será sobre “La mujer”. Esperemos que en ese evento las mujeres presentes tengan derecho a voto.

– Publicado el 17 de octubre de 2019 en la columna de opinión “Religión y vida” de la edición impresa del diario “La República”.



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