El pasado jueves 28 de marzo se llevó a cabo en la sede de Roma de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el seminario “Los pueblos indígenas, custodios de la naturaleza: la encíclica Laudato Sí’ del Papa Francisco y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, con miras al próximo Sínodo Panamazónico.

Entre sus ponentes, destacó la intervención del Secretario General del Sínodo de los Obispos, el cardenal Lorenzo Baldisseri, quien enfatizó en la importancia de la Amazonía a nivel mundial, desde su función como el pulmón de la Tierra hasta la gran diversidad de flora, fauna y culturas que posee.

Por ejemplo, Baldisseri mencionó que solo la cuenca amazónica “alberga alrededor del 30% de todas las especies de flora y fauna en el mundo” y aproximadamente “33 millones de personas viven en esta región, de las cuales tres millones son indígenas que representan casi 390 pueblos y 240 idiomas” distintos.

Con respecto a estos últimos, el cardenal aseguró que los pueblos indígenas son “interlocutores que, al confiar en sus riquezas culturales, espirituales y en su sabiduría ancestral, trabajan incansablemente por el cuidado de la casa común”, además de que “participan en la construcción de una Iglesia en cuyo rostro brilla el rostro de Jesucristo”.

Es debido al papel que cumple la Amazonía y sus comunidades, recordó el cardenal, que la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos celebrará en Roma del 06 al 27 de octubre el encuentro “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Además dejó en claro que el propósito principal de este Sínodo es “identificar nuevas vías para la evangelización de esa parte del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también debido a la crisis de la deforestación amazónica”.

De igual forma, el Secretario General también habló sobre las propuestas que planteará el Sínodo. La primera es “instaurar una ecología integral que respete la belleza, la creación y la dignidad de las personas”; la segunda, “prestar atención a la formación cristiana y a las diversas expresiones de piedad popular; la promoción de la vida sacramental y litúrgica de las comunidades locales”; y en tercer lugar, “no limitarse a mirar la naturaleza y sus cuestiones, sino comprender claramente las dimensiones humanas y sociales”.

Finalmente, Baldisseri puntualizó que “también existen otras ‘Amazonías’ en el mundo, con problemas ecológicos y eclesiales similares”, como las regiones relacionadas con el sistema acuífero guaraní´, el corredor biológico de América Central, la cuenca del Congo o los bosques tropicales de Asia y el Pacífico.

Fuente: Vatican News



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