La segunda visita de monseñor Scicluna y monseñor Bertomeu a Chile ha dejado otro precedente. Y es que se ha establecido una comisión permanente para continuar recibiendo al resto de víctimas de los abusos cometidos por el clero chileno y que no pudieron ser acogidos durante los ocho días que los enviados del Papa Francisco estuvieron en ese país.

“Hemos dispuesto que se establezca un servicio de escucha a las personas que nos han escrito y deseen acceder a ello que, además de acogerles, pueda orientarles”, expresó el arzobispo de Malta.

Por encargo de ambos delegados pontificios, este servicio actuará en el nombre de ellos y estará integrado por Pilar Ramírez, actual coordinadora del Consejo; Josefina Martínez, psicóloga; la hermana Marcela Sáenz; y los sacerdotes Larry Yévenes, sj, y David Albornoz, sdb. Ellos procurarán ofrecer un espacio de confianza en que estas personas se sientan apoyadas en su proceso de búsqueda de la verdad, con caridad y justicia.

Como se sabe, los dos prelados, pertenecientes a la comisión de investigación de los abusos sexuales en Chile, estuvieron cuatro días en Santiago y cuatro días en Osorno. Esta última es una de las localidades más golpeadas por el escándalo de abusos, en donde se reunieron con comunidades de laicos, religiosos y especialistas.

Ante ello, en una declaración para la prensa chilena, dijo: “Luego de reunirnos en distintas oportunidades con los miembros del Consejo Nacional de Prevención de Abusos de la Conferencia Episcopal de Chile, hemos estimado oportuno que sean algunos de sus expertos quienes asuman esta tarea transitoria -en nuestro nombre- en el país. Tengo plena confianza en que estas personas, por su preparación, competencia y experiencia, podrán prestar este servicio a la comunidad eclesial”.

En estos encuentros, se buscaron respuestas adecuadas a los casos de abuso y guías para prevenir una situación similar, pues -según se ha informado- ya son 14 las diócesis que se han visto implicadas con acusaciones a sacerdotes, y cuyos obispos han reaccionado con desinterés y debilidad.

Finalmente, Scicluna y Bertomeu agradecieron la confianza recibida por las víctimas que acudieron a ellos con sus testimonios y a las comunidades parroquiales: “Investigar es un deber de justicia. Necesitamos hacer justicia con las víctimas por el bien del país y también de la Iglesia. Junto con ello hemos señalado que la acogida de las víctimas denunciantes de abusos debe ser un principio rector en los procesos eclesiásticos”, agregó.

Sobre la relación con la justicia civil, Scikluna enfatizó “una El arzobispo Scicluna dijo a los medios de comunicación: “Debemos, como Iglesia, colaborar con la justicia civil. El abuso de menores no es solo un delito canónico, sino un delito civil. El bien común de la Iglesia y de la sociedad convergen en la tutela del menor”.

Fuente: Buena Voz



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