Romero y Pablo VI, dos de los grandes referentes de la Iglesia del Vaticano II, serán canonizados. La Santa Sede acaba de anunciar que el Papa Francisco aprobó los milagros que servirán para consagrar la santidad del arzobispo mártir de El Salvador y del Papa Montini, el hombre que supo llevar a la Iglesia por el rumbo del Concilio.

Las dos canonizaciones tienen algo, más bien mucho, de simbólico. En el caso de Pablo VI, porque su pontificado es el espejo en el que pueden contemplarse muchas acciones de Bergoglio. Pocos dudan ya de que Montini es el ‘papa’ de Francisco. En lo tocante al arzobispo de El Salvador, significa convertir a ‘San Romero de América’ en un santo para toda la Cristiandad.

Precisamente, ésa es una de las razones por las que se está planteando una fecha, y un lugar, especiales para esta canonización, pues la de Pablo VI parece que se dará en octubre en Roma, coincidiendo con el cierre del Sínodo de los jóvenes. En el caso de Romero, se barajan tres escenarios. El primero, el más deseado por los salvadoreños, en San Salvador. El Papa, así, visitaría tierra martirial, y podría servir para la beatificación del maestro de Romero, Rutilio Grande y, tal vez, para reivindicar el martirio de Ellacuría y los jesuitas de la UCA.

El segundo, que al parecer cuenta con más posibilidades, que sea en enero de 2019, durante la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá. No hay que olvidar que fue Francisco quien nombró al arzobispo salvadoreño patrono de las JMJ, y su canonización, ante jóvenes de todo el planeta, supondría la universalización de su figura,y de su ejemplo.

El tercero, el más clásico, pero también significativo, sería una ceremonia en la plaza de San Pedro. Resultaría curioso que un arzobispo que no contó con las simpatías del Vaticano de Wojtyla (algunos acusan a esa Roma de no hacer nada por evitar las amenazas contra Romero), fuera canonizado en el centro de la Iglesia.

Sea como fuere, ya es oficial: el Papa ha aprobado los milagros para canonizar a Romero y Pablo VI. El de Romero es una curación de un cáncer irreversiblede la feligrés Cecilia Maribel Flores. El de Pablo VI milagro aprobado tiene que ver con Amanda, una niña que se encontraba en el viente de su madre.

 

Publicado en Religión digital.



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