Han pasado ocho días desde que la lideresa indígena amazónica de 80 años, Olivia Arévalo Lomas, perdió la vida, luego de que le dispararan tres balazos en el pecho en la puerta de su casa, ubicada en la comunidad intercultural “Victoria Gracia”, en la provincia de Coronel Portillo (Ucayali). Sin embargo, las autoridades todavía no han logrado dar con el paradero de los responsables. Olivia era conocida como “una de las más respetadas y poderosas onanya (curandera que usa plantas medicinales)” y “una enciclopedia andante de la medicina tradicional shipiba”. La anciana también era una difusora de los íkaros o “cantos sagrados” de su pueblo, declarados Patrimonio Cultural de Perú en 2016.

Tras la inesperada muerte de esta defensora de los derechos culturales, diversas organizaciones se han mostrado preocupadas por la vida de los demás líderes que luchan en la Amazonía. Una de ellas es el Colectivo Independiente de Mujeres Videastas y Fotógrafas, el cual hizo un llamado “para que el Estado peruano brinde garantías a las vidas de los otros líderes del pueblo Shipibo Conibo que hoy enfrentan amenazas de muerte y hostigamientos”. Otras de las organizaciones que se han pronunciado son la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali y Afluentes (FECONAU). el Consejo Shipibo Conibo Xetebo- Coshikox y la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). Todas condenaron el hecho y recordaron que el 14 de abril también fue asesinado el líder de la comunidad Remanescentes de Quilombo Turé III, en Brasil.

¡Así NO!

Tan indignante cono la muerte de Olivia resulta la ferocidad con la que algunos pobladores de la zona, lincharon y mataron al supuesto asesino. Calificar eso de “justicia indígena” es una ofensa al pueblo shipibo-conibo. Casi siempre la justicia por mano propia, no es justicia, es venganza. Lo más terrible de este caso es que, aunque existen dos hipótesis sobre el motivo del asesinato de la dirigente indígena, hasta el  momento no existe ninguna prueba de que el ciudadano canadiense fuera quien disparó contra Arévalo. Que la policía y la justicia cumplan su papel y que el verdadero asesino sea ubicado, juzgado y castigado de acuerdo a ley.



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