Por P. Edmundo Alarcón

La Exhortación Apostólica Postsinodal Querida Amazonía presentada recientemente por el Papa Francisco ha sorprendido a todos. Se esperaba una toma de posición sobre las conclusiones del sínodo, especialmente en lo que se refiere a algunas propuestas pastorales para la Amazonía, como la de los viri probati o el acceso de las mujeres al diaconado. Estas propuestas pastorales para la Amazonía crisparon los ánimos de un sector de la iglesia que alzó su voz en oposición abierta a tales innovaciones. La respuesta del pontífice ha sido un magnífico golpe de timón para redirigir la barca eclesial por aguas más calmas, alejando la tentación de las confrontaciones internas para dar paso a perspectivas más universales, más ecológicas y al mismo tiempo más proféticas.

En su Querida Amazonía el Papa ha recentrado la reflexión y la ha regresado a su propósito principal: la preocupación por la Amazonía, que era el tema medular de la reflexión sinodal. Luego ha optado por un camino alternativo de acercamiento al Documento Final del sínodo, para “presentarlo oficialmente” invitándonos a leer el documento en su integrid­ad, y dar continuidad a la reflexión “que ayude y oriente a una armoniosa, creativa y fructífera recepción de todo el camino sinodal”. ­

Sobre el documento final ha dicho: “No pretendo ni reemplazarlo ni repetirlo. Sólo deseo aportar un breve marco de reflexión”. Este marco de reflexión está delimitado por cuatro sueños para la Amazonía: el sueño social, que defienda los derechos de los más pobres; el sueño cultural, que preserve su riqueza y diversidad; el sueño ecológico, que cuide la naturaleza; y el sueño eclesial de una iglesia encarnada con rasgos amazónicos. El Papa recuerda que “todo lo que la Iglesia ofrece debe encarnarse de modo original en cada lugar del mundo” (6).

Por eso, el Documento final del sínodo presentado, queda como tarea concreta para que los actores eclesiales de la Amazonía “se empeñen en su aplicación, y que pueda inspirar de algún modo a todas las personas de buena voluntad” (4).

– Publicado el 25 de febrero de 2020 en la columna de opinión “Religión y vida” de la edición impresa del diario “La República”.



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