El pasado 21 de julio, la confederación internacional Oxfam, movimiento global a favor del cambio, para construir un futuro libre de la injusticia que supone la pobreza, publicó el informe “Evitar el etnocidio. Pueblos indígenas y derechos territoriales en crisis frente a la COVID-19 en América Latina“.

En él, Oxfam llama a los Gobiernos latinoamericanos a tomar medidas contundentes para proteger y garantizar derechos de poblaciones indígenas. Y es que “la vida de 45 millones de personas que pertenecen a más de 800 pueblos indígenas está en peligro”, según se denuncia en el informe.

Las razones son numerosas. Lejos de los hospitales y de la atención mediática, las personas indígenas latinoamericanas enferman y mueren sin acceso a los medios esenciales para protegerse. Se enfrentan a la pandemia en condiciones de exclusión social, racismo y discriminación, poniendo en evidencia desigualdades históricas y una precariedad extrema en los servicios básicos y de salud.

El informe de Oxfam señala que la región amazónica es una de las más afectadas, porque de los 400 pueblos indígenas que la habitan, el virus ha penetrado ya en 172, a mediados de julio. Según las cifras, en estas comunidades el impacto es mayor. En solo dos meses, los efectos del COVID-19 ha multiplicado por nueve el número de fallecidos entre la población indígena, pasando de 113 a 1018; un incremento que duplica al registrado entre la población en general.

Esta alarmante cifra de fallecimientos entre la población indígena revela que “los efectos de la crisis sanitaria y económica agudizarán las desigualdades estructurales y la exclusión social que ya sufren los pueblos indígenas, y en especial las mujeres y las personas desplazadas y refugiadas”, según explica el director regional para Oxfam en América Latina y el Caribe, Asier Hernando Malax-Echevarria.

En el contexto de esta crisis, mujeres indígenas sufren una triple discriminación: por el hecho de ser mujer, indígena y mujeres pobres; porque en estos momentos de crisis por la pandemia, las responsabilidades de cuidado, que generalmente asume la mujer, aumentan y se vuelven aún más costosas, por lo que implican mayor riesgo de contagio. También tienen menor acceso a la atención sanitaria y a la información en sus propias lenguas.

Otro problema que afecta a esta población es la alta tasa de mortalidad entre personas adultas mayores, lo cual tiene consecuencias muy graves por la pérdida de liderazgos y referentes históricos claves para la sobrevivencia de los pueblos indígenas.

Puede leer el informe completo, haciendo clic en el siguiente enlace: Evitar el etnocidio. Pueblos indígenas y derechos territoriales en crisis



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