Cada año, la Renovación Carismática Católica (CHARIS) organiza una vigilia mundial previa a Pentecostés. En estos tiempos de coronavirus, Francisco también ha querido participar con un videomensaje, en el que ha llamado a cambiar la mirada y el corazón, el pasado 30 de mayo.

“Necesitamos que el Espíritu nos dé ojos nuevos, abra nuestra mente y nuestro corazón para enfrentar este momento y el futuro con la lección aprendida: somos una sola humanidad. No nos salvamos solos. Nadie se salva solo”, subrayó Bergoglio.

“El Espíritu prometido por Jesús viene a renovar, a convertir, a sanar a cada uno de nosotros. Viene a sanar los miedos, las inseguridades; viene a sanar nuestras heridas, las heridas que nos hacemos también unos con otros; y viene para convertirnos en discípulos, discípulos misioneros”, necesarios “para la predicación del Evangelio de Jesús”, añadió el papa.

Junto al Espíritu, el testimonio de Jesús, “hoy el mundo sufre, está herido; vivimos en un mundo muy herido, que sufre, especialmente en los más pobres, que son descartados, cuando todas nuestras seguridades humanas han desaparecido, el mundo necesita que le demos a Jesús. Necesita nuestro testimonio del Evangelio, el Evangelio de Jesús”.

No es una novedad, pero sí es algo que hoy, más que nunca, se ve. “Lo sabemos, lo sabíamos, pero esta pandemia que vivimos nos lo ha hecho experimentar de una manera mucho más dramática”. Y es que “cuando salgamos de esta pandemia, no podremos seguir haciendo lo que veníamos haciendo, y cómo lo veníamos haciendo. No, todo será distinto”.

“Todo el sufrimiento no habrá servido de nada si no construimos entre todos una sociedad más justa, más equitativa, más cristiana, no de nombre, sino en realidad, una realidad que nos lleva a una conducta cristiana”, explicó. “Si no trabajamos para terminar con la pandemia de la pobreza en el mundo, con la pandemia de la pobreza en el país de cada uno de nosotros, en la ciudad en donde vive cada uno de nosotros, este tiempo habrá sido en vano”.

“De las grandes pruebas de la humanidad, y entre ellas de la pandemia, se sale o mejor o peor. No se sale igual”, concluyó Francisco.

Fuente: Religión Digital 



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