El pasado domingo 31 de mayo, en la fiesta de Pentecostés, el Papa Francisco hizo público un mensaje por la Jornada Misionera Mundial, la cual tendrá lugar el próximo 18 de octubre. Y es que la misión está en el corazón de la Iglesia, también en un momento “marcado por los sufrimientos y desafíos causados por la pandemia del COVID-19”.

“Estamos realmente asustados, desorientados y atemorizados. El dolor y la muerte nos hacen experimentar nuestra fragilidad humana; pero, al mismo tiempo, todos somos conscientes de que compartimos un fuerte deseo de vida y de liberación del mal. En este contexto, la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misión que Dios nos confía a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de sí mismo”, dice  Francisco.

Acudiendo al centro de la fe, el Papa asegura que “Jesús es el misionero del Padre: su persona y su obra están en total obediencia a la voluntad del Padre. A su vez, Jesús, crucificado y resucitado por nosotros, nos atrae en su movimiento de amor; con su propio Espíritu, que anima a la Iglesia, nos hace discípulos de Cristo y nos envía en misión al mundo y a todos los pueblos”.

“La misión –reivindica–, la ‘Iglesia en salida’, no es un programa, una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te trae”.

Partiendo de una noción esencial –“la vida humana nace del amor de Dios, crece en el amor y tiende hacia el amor”–, la Iglesia, “sacramento universal del amor de Dios para el mundo, continúa la misión de Jesús en la historia y nos envía por doquier para que, a través de nuestro testimonio de fe y el anuncio del Evangelio, Dios siga manifestando su amor y pueda tocar y transformar corazones, mentes, cuerpos, sociedades y culturas, en todo lugar y tiempo”, añade el Papa.

En este punto, Francisco destaca que hay muchos tipos de misión. Y lo hace a través de una serie de preguntas: “¿Estamos listos para recibir la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misión, tanto en la vía del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como también en la vida ordinaria de todos los días? ¿Estamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvación de Jesucristo, para compartir la vida divina del Espíritu Santo en la edificación de la Iglesia? ¿Estamos prontos, como María, Madre de Jesús, para ponernos al servicio de la voluntad de Dios sin condiciones?”.

Para leer el mensaje íntegro del papa, hacer clic en el siguiente enlace: Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Misionera Mundial 2020

Fuente: Vida Nueva



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