El miércoles 8 de julio se cumplieron 7 años desde la visita del Papa Francisco a Lampedusa en 2013. Por ello, con motivo de celebrar este aniversario, se ofreció una misa en la capilla de la casa Santa Marta.

“Hoy se cumple el séptimo aniversario de mi visita a Lampedusa. Recuerdo ese día, hace siete años, en el sur de Europa, en esa isla. Algunas personas me contaron sus historias, cuánto habían sufrido para llegar allí. Y había intérpretes. Uno de ellos contó cosas terribles en su propio idioma, y el intérprete pareció traducir bien, pero aquel hablaba mucho y la traducción fue corta”, comentó primero.

“Bueno – pensé – se ve que este lenguaje tiene giros más largos para expresarse. Cuando volví a casa, por la tarde, en la recepción, estaba una señora – paz a su alma, se ha ido – que era hija de etíopes. Ella entendía el idioma y había visto el encuentro en la televisión. Y me dijo esto: “Mire, lo que le dijo el traductor etíope no es ni siquiera la cuarta parte de las torturas, de los sufrimientos que ellos vivieron”, siguió contando.

“Me dieron la versión ‘destilada’. Eso es lo que está pasando hoy con Libia: nos están dando una versión ‘destilada’. La guerra es fea, lo sabemos, pero no se imaginan el infierno que se vive allí, en esos campos de detención. Y esta gente venía sólo con la esperanza de atravesar el mar”, afirmó el Papa.

El obispo de Roma concluyó la homilía invocando a la Virgen María, en su advocación Solacium migrantium (Ayuda de los migrantes), para que “nos haga descubrir el rostro de su Hijo en todos los hermanos y hermanas obligados a huir de su tierra por tantas injusticias que aún afligen a nuestro mundo”.

Lampedusa: el primer viaje de Francisco

El viaje a Lampedusa, el 8 de julio de 2013, fue el primero que Francisco realizó fuera del Vaticano tras ser elegido papa. La preocupación por las largas travesías de los inmigrantes que llegaban a aquella isla italiana y las imágenes de un naufragio sucedido en sus costas le llevaron allí.

El día de su visita a la isla de Lampedusa, el Papa arrojó una corona de flores al mar y rezó por los miles de migrantes muertos en las travesí­as. Al desembarcar en el puerto de Punta Favarolo, saludó uno a uno a los 50 inmigrantes llegados recientemente en embarcaciones y hospedados en el centro de primera acogida, en el cual los clandestinos son identificados. Más tarde, celebró la Misa en el campo deportivo Arena, centro de primera acogida de los inmigrantes que llegan a la isla.

Con información de Vatican News



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