La esperada exhortación del Papa Francisco sobre el Sínodo de la Amazonía verá la luz, al fin, la próxima semana, según han confirmado a RD fuentes de toda solvencia, que confirman que Bergoglio la concluyó “hace unas semanas”, antes del escándalo provocado por el cardenal Sarah y su ‘no libro’ con Ratzinger, y que “ha resistido a las presiones”.

Tras la clausura del Sínodo de la Amazonía, el pasado 26 de octubre, los padres sinodales entregaron a Francisco un documento, aprobado punto por punto por una mayoría de dos tercios, lo que le otorga una fuerza que haría muy difícil, pese a las presiones de los tradicionalistas, que el Papa no lo hiciera suyo. De hecho, en la clausura del Sínodo, Bergoglio se comprometió a “ir más allá” en las propuestas que se hubieran lanzado.

Y es que será el documento papal -con valor magisterial- quien habrá de concretar las propuestas lanzadas por el Sínodo, y quienes le conocen sostienen, sin lugar a dudas, que recogerá muchas de las inquietudes formuladas en los documentos de trabajo previos y que el consenso sinodal afeitó convenientemente.

Claves del documento final

En el documento final, cuyos 120 puntos fueron aprobados por mayoría de dos tercios -en casi todos los puntos, excepto en el de los curas casados, las mujeres o el ‘rito amazónico’, con la práctica unanimidad de los presentes-, quiso destacar “la integración de la voz de la Amazonía con la voz y el sentir de los pastores participantes. Fue una nueva experiencia de escucha para discernir la voz del Espíritu que conduce a la Iglesia a nuevos caminos de presencia, evangelización y diálogo intercultural en la Amazonía”.

El texto final consta de cinco capítulos, más una introducción y una breve conclusión. ¿Cuáles son las claves del Documento? Tras tres semanas de trabajo intensas, los 185 padres sinodales junto a 35 madres sinodales proponen al Papa la ordenación sacerdotal de hombres casados, sin olvidarse de la mujer, para la que han propuesto la creación del diaconado femenino y del ministerio de “la mujer dirigente de la comunidad”.

El Sínodo comenzó cuando el Papa fue a la Amazonía, a Puerto Maldonado, y concluye con la Amazonía entrando en el Vaticano. Y haciéndolo con fuerza, con un impactante documento de 120 puntos, todos ellos aprobados por la práctica unanimidad de los padres sinodales, entre los que se incluyen la petición del sacerdocio para casados, el diaconado permanente femenino o la creación de un “rito amazónico”.

Incluso, los tres puntos más polémicos contaron con una mayoría que supera, con mucho, los dos tercios. Así, el punto 111, el que habla de la ordenación de hombres casados, fue el que tuvo mayor contestación, si bien nimia (128 a 41); mientras que el 103, en el que se propone el “diaconado femenino permanente” cosechó apenas 30 votos negativos. En los 117 y 119, que hablan del rito amazónico, no se llegó a la treintena de ‘noes’. Todos alcanzaron la mayoría de dos tercios, fijada en 120 votos.

Y es que, por mucho que los rigoristas -los de la ‘elite católica’, como los definió Francisco en su discurso final- han presionado, dentro y fuera del aula sinodal, para evitar un Sínodo progresista, lo cierto es que la derrota ha sido sonora.

El Sínodo llega a su fin.

¿Qué dice de los curas casados? Hacer realidad lo que se vive

“Considerando que la legítima diversidad no daña la comunión y la unidad de la Iglesia, sino que la manifiesta y sirve, lo que da testimonio de la pluralidad de ritos y disciplinas existentes, proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente (…) de ordenar a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica. A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema”, se dice en el punto 111. Un paso definitivo a la ordenación de hombres casados, y no sólo en la Amazonía, sino también en el ámbito universal, algo que ya ha reconocido el proceso sinodal abierto en la Iglesia alemana. Y quien habla de las necesidades específicas de la Amazonía, no podrá obviar las similitudes de estas realidades con las que vivimos en la España vaciada, los territorios de misión o aquellos lugares donde la presencia católica es muy reducida.

Lo ideal sería reconocer, con San Pablo, que todo bautizado es sacerdote y apóstol, o como el propio Cristo, que dijo que allá donde dos o más se junten a su nombre, allí estaría él. O a la propia tradición de la Iglesia, que impuso el celibato a partir del segundo milenio: sólo uno de los doce apóstoles no estaba casado. De los oficiales: a día de hoy, nadie duda que entre los discípulos de Jesús se encontraban hombres y mujeres. Pero la prudencia exige ir paso a paso, mal que nos pese a los que defendemos una Iglesia en la que todos los bautizados sean plenamente iguales en derechos, obligaciones… y ministerios.

Fuente: Religión Digital



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