El papa Francisco devolvió al estado laico al excardenal estadounidense Theodore McCarrick, de 88 años, acusado de abusos sexuales contra al menos un adolescente hace casi medio siglo, algo hasta ahora inédito en la historia de la Iglesia católica.

El papa argentino declaró definitiva una sentencia, en sentido de la Congregación para la Doctrina de la Fe, institución del Vaticano que vela por el respeto del dogma católico, de acuerdo con un comunicado de la Santa Sede emitido el sábado 16 de febrero.

El excardenal fue hallado culpable de haber “infringido el sexto mandamiento (que prohíbe el adulterio) con menores y adultos, con la circunstancia agravante del abuso de poder”, según este texto.

Este castigo, sin apelación posible y por lo tanto definitivo, tiene lugar días antes de una reunión crucial, con los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo en el Vaticano, donde del 21 al 24 de febrero abordarán la responsabilidad de los prelados que mantuvieron silenciadas las agresiones sexuales a menores perpetradas por el clero.

El papa ha mandado con esta medida “una señal clara” sobre la tolerancia cero ante los abusos en el seno de la Iglesia, reaccionó este sábado el presidente de la conferencia episcopal estadounidense.

“Ningún obispo, por muy influyente que sea, está por encima de la ley de la Iglesia”, añadió el cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston.

SNAP, un grupo integrado por víctimas de abusos perpetrados por sacerdotes, sugirió que la decisión de McCarrick había sido “acelerada por la jerarquía” en los días previos a la conferencia mencionada “porque es muy condenatoria”.

Este grupo llamó a la jerarquía católica a practicar la transparencia que prometió, y señala en un comunicado que los cargos criminales deberían presentarse no sólo contra McCarrick, sino también “contra aquellos miembros de la Iglesia que ocultaron sus delitos durante décadas”.

Los grandes escándalos que salieron a la luz en Estados Unidos, Chile o Alemania empañaron la credibilidad de la Iglesia católica.

Al excardenal emérito de Washington ya se le prohibió en julio ejercer su ministerio y luego renunció a su título honorífico de purpurado. Con su exclusión oficial de la Iglesia, el hombre, recluido actualmente en el Estado de Kansas, en Estados Unidos, se convierte simplemente en Theodore McCarrick.

La Santa Sede pidió en septiembre de 2017 una investigación al arzobispado de Nueva York, tras el testimonio de un hombre que acusaba al prelado de haber abusado sexualmente de él en los años 70.

Graves indicios

Ante los “indicios graves” revelados en la investigación, el papa depuso a finales de julio a monseñor McCarrick de su título de cardenal.

Este caso sacudió la jerarquía de la Iglesia católica estadounidense, poco antes de la publicación de un informe demoledor sobre los abusos masivos cometidos en Pensilvania.

En 2015, el papa Francisco aceptó la renuncia de monseñor Keith O’Brien a todos los derechos del cardenalato, tras haber dimitido dos años antes como arzobispo de Edimburgo al ser acusado “de actos inapropiados” con jóvenes sacerdotes.

Claves

– Expulsar a un prelado es considerado como el castigo más grave. Lo priva de sus prerrogativas, como celebrar misa.

– El único caso de abandono de título supremo de cardenal remonta a 1927, cuando el papa Pío XI aceptó la dimisión del francés Lois Billot, por motivos políticos.

Fuente: La República



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