“El racismo es un virus que muta fácilmente y en lugar de desaparecer se esconde, pero siempre está al acecho”. Esto es lo que escribió el Papa Francisco en su perfil de twitter en el día en que se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, el pasado domingo 21 de marzo.

Esta fecha fue elegida para recordar cuando el 21 de marzo de 1960, en Sudáfrica, en pleno apartheid, la policía abrió fuego contra un grupo de manifestantes negros, matando a sesenta y nueve e hiriendo a 180. Un episodio dramático conocido como la Masacre de Sharpeville.

Al proclamar este día internacional en 1966, con la Resolución 2142, la Asamblea General subrayó la necesidad de un mayor compromiso con la eliminación de todas las formas de discriminación racial.

En Estados Unidos, cientos de personas salieron a las calles de Atlanta (Georgia) para protestar contra la masacre de ocho personas, seis de ellas mujeres de origen asiático, a manos de un hombre blanco de 21 años.

Entre los manifestantes había muchas pancartas en las que se leía “Stop al odio asiático” y “El racismo es un virus”. Algunos valores y creencias fundamentales – dijo el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en su discurso en la Universidad de Emory en Atlanta – deberían unirse a los estadounidenses” en su “lucha contra el odio y el racismo, el veneno que durante mucho tiempo ha perseguido y plagado a nuestra nación”.

Fuente: Vatican News



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