Durante el último día de la cumbre “La protección de los menores en la Iglesia”, realizada del 21 al 24 de febrero en el Vaticano, el papa Francisco compartió con los asistentes cifras preocupantes de abusos sexuales en los niños de todo el mundo, por lo que se comprometió a cambiar el pensamiento de la Iglesia y dijo que ahora su objetivo “será escuchar, tutelar, proteger y cuidar a los menores abusados, explotados y olvidados”.

Entre los datos mencionados, destacó que -según un estudio realizado por UNICEF- 9 de cada 10 mujeres jóvenes sostienen haber tenido relaciones sexuales forzadas, obligadas por una persona conocida o cercana a la familia.

De igual forma, según estadísticas del gobierno americano, en los Estados Unidos, más de 700 mil niños son víctimas de violencia o maltrato al año; mientras que en Europa, 18 millones de niños son víctimas de abusos sexuales.

Ante estos, Francisco dijo que los abusos no solo se dan en los ámbitos domésticos, en la escuela o el barrio, sino también en el eclesial. “La inhumanidad de este fenómeno a escala mundial es todavía más grave y más escandalosa en la Iglesia, porque contrasta con su autoridad moral y su credibilidad ética. El consagrado, elegido por Dios para guiar las almas a la salvación, se deja subyugar por su fragilidad humana, o por su enfermedad, convirtiéndose en instrumento de satanás”, expresó.

De otro lado, con respecto a los miembros de la Iglesia que cometen estos delitos, el Papa se comprometió a no solo intentar limitar los abusos sexuales con medidas disciplinares y “procesos civiles y canónicos”, sino además a afrontar con decisión cada denuncia, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Ante esto, dijo que “la Iglesia se siente llamada a combatir este mal que toca el núcleo de su misión: anunciar el Evangelio a los pequeños y protegerlos de los lobos voraces.

Es por ello que, al finalizar su discurso, Francisco enumeró ocho medidas que empleará en adelante la Iglesia para erradicar la violencia contra los menores, denominadas “Inspire”.

Las ocho medidas antipederastia

  1. La protección de los menores: se deberá proteger a los menores e impedir que sean víctimas de cualquier abuso psicológico y físico, así como dar prioridad a las víctimas de los abusos, en todos los sentidos.
  2. Seriedad impecable: “La Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso”, dijo Francisco.
  3. Una verdadera purificación: Se impondrá un renovado y perenne empeño hacia la santidad en los pastores. La Iglesia se cuestionará cómo proteger a los niños; cómo evitar los abusos, cómo tratarlos y reintegrar a las víctimas; así como fortalecer la formación en los seminarios.
  4. La formación: Habrá una mayor exigencia de selección y de formación de los candidatos al sacerdocio, con criterios “no solo negativos”, donde solo se excluyan a las personas problemáticas, sino también ofrecer un camino de formación equilibrado a los candidatos idóneos, orientado a la santidad y en el que se contemple la virtud de la castidad.
  5. Reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales: Se reafirmará la exigencia de la unidad de los obispos en la aplicación de parámetros que tengan valor de normas y no solo de orientación. Los abusos de poder tendrán que ser expuestos, y se deberá desarrollar un plan para prevenir los abusos en todos los ambientes de las actividades eclesiales.
  6. Acompañar a las personas abusadas: La Iglesia tendrá el deber de ofrecer a las víctimas todo el apoyo necesario, valiéndose de expertos en esta materia.
  7. El mundo digital: Los seminaristas, sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes pastorales deberán tomar conciencia de que el mundo digital y el uso de sus instrumentos incide en lo que se piensa. Por ello, se necesitará animar a los países y a las autoridades a aplicar todas las medidas necesarias para limitar los sitios de Internet que amenazan la dignidad del hombre, de la mujer y a los menores.
  8. El turismo sexual: Las comunidades eclesiales están llamadas a reforzar la atención pastoral a las personas explotadas por el turismo sexual. Entre estas, las más vulnerables y necesitadas de una ayuda especial son ciertamente las mujeres, los menores y los niños. Para ello, se deberá coordinar con la sociedad y trabajar con las organizaciones internacionales para lograr un marco legal que proteja a los niños de la explotación sexual en el turismo y permita perseguir legalmente a los delincuentes.

Fuente: Vaticano



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