El papa Francisco se encontró con cuatro internos del INPE en la Nunciatura Apostólica, este domingo por la mañana. Uno de ellos le agradeció con la frase del evangelio: “porque estuve preso y me viniste a visitar”. Esta conversación trascendió en su conversación  con los obispos del Perú en el palacio arzobispal de Lima. La cárcel funciona como “escuela de corrupción”, ha dicho el papa Francisco, en un nuevo intento de visibilizar el drama de los centros penitenciarios en América Latina. Estaba haciendo alusión a que los presos son tratados como descartados por los Estados y las sociedades, y se les niega una segunda oportunidad para reconstruir sus vidas. Llegan a temprana edad por haber cometido delitos menores y se ven sumergidos en un mundo donde la única alternativa que se les ofrece es profesionalizarse en el crimen.

Las palabras de la hermana Nelly León, capellana de la cárcel de mujeres de San Joaquín (Chile) adquieren mayor eco: “Lamentablemente en Chile se encarcela la pobreza”. Ahora el papa lo plantea como una realidad del continente entero. “Son tratados como animales”, enfatizó Francisco, al referirse al hacinamiento y las pésimas condiciones carcelarias. En el Perú, el hacinamiento en las cárceles es del orden de 150% (cerca de 90 mil personas privadas de libertad para una capacidad de 34,000).

Estos días han sido ocasión para mostrar las iniciativas que la pastoral carcelaria en el Perú y Chile viene desplegando para responder al clamor de las cárceles. En Chile, el impacto de la visita del papa al penal de mujeres de San Joaquín ha sido casi inmediato. Al día siguiente, el testimonio de la interna Janet Zurita, inspiró a un grupo de diputados, representantes de todos los partidos políticos, a presentar un proyecto de ley para dar beneficios penitenciarios a aquellas reclusas que tengan hijos menores de 14 años.

Se espera que en el Perú la palabra del Papa tenga la misma resonancia. El equipo pastoral del penal Castro Castro, en la diócesis de Chosica, elaboró en 2014 un proyecto de ley excepcional de semi libertad y liberación definitiva por rehabilitación, que será presentado al Congreso de la República como una iniciativa ciudadana. 87,616 personas respaldaron el proyecto con sus firmas y están en proceso de validación por RENIEC.

Esta iniciativa legislativa plantea conceder un beneficio penitenciario por única vez para los reclusos que técnica y razonablemente se hayan rehabilitado, de manera comprobada, que hayan cumplido con 16 requisitos y que, por lo tanto, no representen un peligro para la sociedad. Cabe precisar que, en este proyecto, se contemplan requisitos como el cumplimiento de por lo menos un tercio de la pena, que tengan cinco informes favorables semestrales y hayan progresado a la etapa mínima de seguridad. Las palabras de denuncia del papa Francisco se suman a muchos signos de la pastoral carcelaria del Perú y América Latina. Es ocasión de visibilizarlas para que las cárceles dejen de ser “escuelas de corrupción” para que se conviertan en espacios de acogida y reinserción integral en la sociedad.

Papa Francisco denuncia condiciones de vida en las cárceles.doc



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