“Volví a la vida tras más de 50 días de haber estado internado al contagiarme de COVID-19”, narró el padre Luis Núñez Del Prado, el primer caso hospitalizado víctima de COVID-19 en Perú. “Con mucha fe me puse en manos de los médicos, a quienes los considero ángeles de Dios”, reflexiona el padre Núñez.

El sacerdote de la Diócesis de Lurín confesó que desea volver a servir en la parroquia ubicada en Villa María del Triunfo, donde realizaba su labor pastoral como párroco, antes de contraer el virus. Siempre supo que no estaba solo, pues sentía la fuerza de la oración de la comunidad de San Gabriel, que lleva el mismo nombre de la parroquia, así lo dio a conocer durante una entrevista concedida al portal zenit.

Desde el primer momento que realizaron la intervención médica les dijo: “Son ustedes los expertos”, yo solo bendigo su trabajo. Fue inducido al sueño, luego al despertar volvió a nacer y logró salir de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) el pasado Jueves Santo. Vivió una valiente lucha alejado de sus fieles y familiares por más de 50 días.

Sin saberlo, se había convertido en signo de esperanza para muchos pacientes sintomáticos y asintomáticos quienes durante casi más de dos meses presenciaron el deceso de los casos más graves internados por este mal. ¿Puede la esperanza convertirse en la mejor estrategia para combatir la COVID-19?

Sin duda la mejor medicina para esta pandemia es fortalecer el espíritu. Los médicos, quienes en todo momento permanecen en primera fila con los cuidados pertinentes, no son los únicos que hacen un buen trabajo, sostiene el “padre Lucho”, mucho tiene que ver la valentía que muestre el paciente. No rendirse de ninguna forma. Dar la batalla en todo momento. Ese esfuerzo y valentía, sumado al trabajo, y profesionalismo del equipo médico, hizo posible su mejoría.

Fuente: ZENIT



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