Hay personas que basta conocerlas y marcan la diferencia en nuestras vidas, en nuestras agendas, nuestras preocupaciones y nuestra forma de ver un país, eso fue el Padre Francisco. Los curas no pueden tener participación activa en partidos políticos y sindicatos como dirigentes, apoderados, candidatos y ejercer cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil. Pero hay otras formas hacer y pensar la política. No voy a citar a Aristóteles, Maquiavelo, Rousseau, Smith, Marx, Arendt y otros pensadores para señalar si es factible un Perú y un mundo más justo. Tal vez no se requiere ser cura o algún iluminado y pensador para combinar nuestros intereses como individuos con el hecho de pertenecer a una comunidad política.

Si aun queda en estos tiempos neoliberales, son los pocos referentes políticos que puedan servir de ejemplo para hacer política en sí. No esa política de elecciones, proselitismo, protagonismo, coimas, etc. sino, aquello que se hace como parte de una comunidad diversa, intercultural y más justa entre la vida y la naturaleza.

Conocí a Francisco Chamberlain en el año 2006, era un hombre corajudo con un tremendo genio. “Si te vas a comprometer, has bien, cumple. No se trata de entender, has con generosidad”, decía. Chamberlain era más de hechos que de palabras. Algunos le decían que era un rojo comunista, seguramente porque él era más de práctica y no de teoría, discutiendo con los políticos sobre cómo debía ser Ayacucho. Lo recuerdo a Francisco hablando con los internos del penal, con los políticos, con los afectados de la violencia política, discutiendo con la madre Covadonga (otra líder que optó quedar en Ayacucho para sacar a los presos y buscar a los desaparecidos durante la guerra interna), sobre todo abriendo la puerta de las instituciones para los jóvenes, en lo particular, me ayudó a organizar un grupo de jóvenes de derecho para ayudar a los internos del penal de Yanamilla en Ayacucho.

Francisco Chamberlain Hayes nació en Chicago, Estados Unidos, un 15 de marzo de hace 77 años. Jesuita con una clara opción por los pobres desde un compromiso transformador de la realidad, uniendo fe, vida, justicia y política. Vino al Perú y se nacionalizó peruano viviendo desde la década de los 70 en el Perú, en tiempos cuando una clase peruana quería ser “gringo”, tal vez lo que le quedó de norteamericano es su fanatismo por el Club de futbol americano, Los Osos de Chicago, él se ha identificado con nuestra realidad peruana hasta sentirla suya. Si Arguedas y Hugo Blanco, dos mestizos blancos que consideraban indios, Francisco Chamberlain encontró su transformación cuando llegó a la Lima de todas las sangres.

 

 

Trabajó un tiempo en Juliaca, Puno. Luego fundó el Ceop Ilo, un centro de educación popular con el objetivo de formar líderes técnicos y sociales a los obreros mineros de la Souther Perú Cooper Corporation y Minero Perú en Ilo y Moquegua, luego fue ampliando su intervención a otros sectores de la población, como pescadores y dirigentes de pueblos jóvenes. En Ilo, el P. Francisco, apoyó a la población cuando se organizó en contra de la dictadura militar de Morales Bermúdez, época en que conocían a Alto Ilo como “Nicaragua chico”, asumiendo el rol de defensor los dirigentes que fueron detenidos.

Estuvo en El Agustino (Lima) en dos períodos, formando y fortaleciendo las comunidades de base. Desde la dirección de Servicios Educativos El Agustino, en El Agustino y Carretera Central (Lima), promovió la Federación Metropolitana de Comedores Populares, Federación Metropolitana de Pueblos Jóvenes y Cooperativas de Viviendas, Confederación Nacional de Mujeres, Pacto de Gobernabilidad en El Agustino, y el Movimiento de Acción Ciudadana. Desde su clara opción por los pobres, ayudó a fortalecer las organizaciones de mujeres formando liderazgos éticos y democráticos. En la década de los 80 durate la violencia política supo estar del lado de la población, acompañando a muchas personas y familias afectadas por el conflicto armado interno, organizó marchas “No matarás, ni con hambre, ni balas”; ha promovido la defensa de los derechos humanos. En el Agustino, ante el terremoto de 1974 en el que muchas personas perdieron sus casas, los pobladores desesperados fueron a buscarlo, los acogió en su casa, y luego apoyó a los pobladores para ser reubicados. Sembró la esperanza, ayudó a construir un horizonte diferente. Sendero Luminoso desarticuló las organizaciones, nadie quería ser dirigente, Francisco acompañó a los pobladores, formó líderes y ciudadanos; y volvió a recuperar la esperanza en las organizaciones.

 

 

A través del Pacto de Gobernabilidad con los representantes de los partidos políticos, la población y autoridades ha dado lugar a la vigilancia social de los ciudadanos y líderes hasta la actualidad, un ejemplo tomado en otros lugares del país. Fue profesor en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya – UARM y la Pontificia Universidad Católica – PUCP.

En Ayacucho promovió y coordinó la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, Mesa de Memoria, Reparaciones, Derechos Humanos, Cultura de Paz y Agenda de Gobernabilidad. Fundó la Casa Matteo Ricci SJ como lugar de reflexión sobre la realidad de Ayacucho. Acompañó a los internos del penal de Yanamilla adonde acudía cada domingo. Ha escrito textos de fe, vida y política semanal y públicamente a través de su blog virtual desde la Casa Matteo Ricci sj y en el Diario La Jornada. Desde el inicio tuvo un apoyo decidido al Registro Único de Víctimas en Ayacucho – RUV. Su profunda espiritualidad lo lleva a tener una posición solidaria con los afectados por el CAI y a la vez a pronunciarse categóricamente en contra de la violencia y a manifestar su indignación ante la constatación de que las víctimas fueron gente humilde, niños, mujeres y ancianos. Está claro para él que debemos construir una nueva sociedad, en donde todos, ejerzan sus derechos como ciudadanos plenos, y cumplan sus deberes trabajando para el bien común. Para las víctimas de la violencia, Francisco Chamberlain fue un amigo, acompañante de sus vidas; una palabra, un abrazo, un apoyo, una esperanza, el acompañar nuestros sueños e ideales, son pequeños gestos que lo hacen una fabulosa persona.

Ejerció dos veces como Coordinador de la Mesa de Concertación para la lucha contra la pobreza, en donde manifestó su especial preocupación por la participación activa de la sociedad civil. Al dejar la Mesa de Concertación y a solicitud del Movimiento ciudadano por los derechos humanos de Ayacucho “para que no se repita”, presidió la sub Mesa de Derechos Humanos, Memoria y Reparaciones apoyando a los afectados por el CAI y poniendo especial énfasis en que el Santuario por las Memorias de Ayacucho se haga realidad.

 

 

Francisco Chamberlain fue un convencido de que la democracia no se da automáticamente, sino que es y debe ser un esfuerzo de todas las personas, un esfuerzo continuo, permanente y creativo, de ahí que promovió espacios de participación como algo importante. En un artículo de su blog virtual señala: “La democracia no se regala. Supone un compromiso serio, nada fácil. Supone un esfuerzo para gestar un estilo de vida cívica que incluya a todos y todas, una vida cívica capaz de escuchar las distintas voces en nuestra sociedad, que no ningunea a nadie. La democracia no se reduce sólo al momento de las elecciones. Se trata, también y sobre todo, de una manera de cómo procesamos nuestras propuestas y diferencias en la vida cotidiana cívica”.

Por sus luchas sociales, Francisco Chamberlain fue declarado “Hijo predilecto de la ciudad de Huamanga” el 8 de diciembre del 2014, recibió distintos reconocimientos especiales por su compromiso en la promoción y defensa de los derechos humanos y de una cultura democrática.

El 22 de agosto de 2016 recibió un sentido homenaje en el Congreso de La República por todos sus años de vida pastoral dedicados a los más pobres de nuestro país, el Congreso de la República otorgó reconocimiento al P. Francisco Chamberlain Hayes sj, por su compromiso en la promoción y defensa de los derechos humanos y de una cultura democrática.

 

Escrito por Guido Chati para La Mula 

Publicado el 01 de mayo del 2018



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