Hace unos días logramos contactarnos con el P. Roberto Carrasco en Roma. El P. Carrasco es miembro del Observatorio Socioeclesial y se encuentra en Europa desde hace dos años por estudios de postgrado. Durante el proceso del Sínodo ha estado muy ligado a la REPAM y a la experiencia Amazonia-Casa Común, un espacio de encuentro, de debates, de oración y coordinación de los latinoamericanos que se encuentran estos días, por el Sínodo, en Roma.

El Padre Carrasco, es Oblato Misionero de Maria Inmaculada. Trabajó como director en Radio Amistad – Aucayacu, Huánuco. Luego como Vicario parroquial en la parroquia Ntra. Sra. de la Asunción, Santa Clotilde – río Napo, Loreto. También trabajó como Coordinador de la Pastoral Indígena del Vicariato San José del Amazonas – Loreto. Este es su testimonio sinodal.


Recuerdo cuando estaba en catequesis hace mucho, en los años 80, en las parroquias se cantaba “Algo nuevo está naciendo”. Esta canción se me vino a la mente durante estos días, aquí en el Sínodo. Creo que eso es lo interesante de este Sínodo, que dentro de toda la sinodalidad de la Iglesia algo nuevo está naciendo.

Pienso que este Sínodo no es solamente lo que algunos llaman “El efecto Laudato Si”. No es solo eso. Creo que es el Espíritu que nos está llevando a lo que dijo el Papa Francisco, a buscar la forma de cómo lograr algo que pueda hacer que el amor de Dios pueda desbordarse de entrega, de amor, de servicio frente a una necesidad que los mismos pueblos indígenas nos están pidiendo: Quieren nuestra presencia. Creo que el grito de la tierra, el grito de los pobres está interpelándonos y está tocando el corazón de mucha gente. No sólo de los católicos, sino también gente de buena voluntad y, creo que este Sínodo es la expresión, justamente, de esa búsqueda.

Estoy admirado de la participación, sobre todo de las mujeres y de los líderes indígenas porque se les está escuchando como una voz de mucha esperanza. Hay un fondo en ese mensaje que toca real y profundamente. Toca no sólo la problemática ad extra de la Iglesia, también ad intra. Creo que a la manera de Jesús – quién recorrió las periferias – él al recorrer las periferias se dejó tocar por esa realidad, y hoy nos hace un llamado: a ser personas de compasión. No podemos ser indiferentes frente a esos gritos.

El papa Francisco junto a los integrantes del círculo menor A.

La Iglesia tiene que dar una respuesta, pero una respuesta con coraje, profética; una respuesta que haga desbordar el Espíritu Santo, el amor de Dios, a destinatarios concretos. Para eso, creo que es muy importante que las iniciativas que han ido surgiendo, a lo largo de estas dos semanas, se han ido centrado justamente en eso, en estar allí donde nadie quiere estar. Algunos piensan que el Sínodo se reduce simplemente al tema de viri probati o el tema de ordenación de diaconisas permanentes. Y no es eso. Todo el proceso de escucha nos ha llevado a no sólo tener claridad de la problemática, hay que responder al llamado. Uno de los resultados de los grupos de los círculos menores, plantea en poder tomar postura, optar por la Amazonía. La Amazonía tiene que ser una opción. Me agrada mucho que entre las propuestas surja tener un observatorio para la Amazonía. Un Observatorio que nos permita mirar hacia fuera, pero también, hacia dentro.

Otra propuesta que me ha tocado mucho y – apuesto mucho por ella – es que, en todo este proceso de inculturación de la fe, el Sínodo es visto como un resultado de todo un proceso de evangelización que se ha hecho. Es que el Evangelio se ha ido inculturando a lo largo de todos estos años. Pues, ahora el fruto es justamente este Sínodo. Pero hoy no solamente estamos hablando sólo de inculturación. También estamos hablando de interculturalidad, de diálogo intercultural. Recordemos ese llamado que nos hizo el Papa Francisco – y lo hizo en Perú – cuando estuvo en
Puerto Maldonado, reunido allí con todos los pueblos que habían sido representados en ese encuentro.

Entonces, para mí, el Sínodo está marcando un hito, no sólo en la historia de la Iglesia latinoamericana, sino en toda la historia de la Iglesia universal. Es la periferia que sigue a Jesús. Y así como Jesús fue al centro, a nosotros nos toca venir al centro: Roma. Para hablar en Roma de esta diversidad en la unidad. No podemos pensar, imaginar, que solamente estamos aquí para mirar de un solo color y un solo ángulo la realidad, y enfrentarla desde ese ángulo o ese color. La diversidad nos lleva a la unidad. Este es un principio trinitario. Es necesario que estas dos selvas se encuentren. Como decía un misionero del equipo itinerante aquí en Roma: “el encuentro de la selva Amazónica con esta otra selva, la de hormigón y de cemento”.

Creo que aquí juega un papel muy importante, no sólo los sacerdotes, los obispos, las religiosas, sino todos. En este contexto, la iniciativa que está acompañando el Sínodo se llama “Amazonía: Casa Común”. ¿Qué cosa es Amazonía: ¿Casa Común? Es la continuación de todo este proceso de escucha que se ha hecho a lo largo de estos últimos años con la REPAM, en cada jurisdicción, en cada territorio. Sabemos que ha habido todo un proceso de escucha, del cual hemos participado. En efecto, a lo largo de muchos años, los misioneros que están insertados dentro de los pueblos ya han logrado esta escucha. Entonces, sí hay algo que nosotros podemos rescatar hasta ahora de este Sínodo.

Vía Crucis realizado en el Sínodo Amázonico.

Todavía no está el documento final, la propuesta estará en manos del Papa Francisco, él va a discernir, tomará la decisión final. Recuerdo que el Papa nos ha dicho que no tengamos miedo. Desde un primer día nos dijo: “No tengan miedo, no tengan vergüenza. Hablen con parresía”. Y eso en la fraternidad es muy bueno.  Decirnos las cosas con cariño, con respeto, porque eso también es interculturalidad. Porque en la reciprocidad, en el respeto, en el mirar al otro cara a cara, en todas estas cosas, hay fraternidad. Y la sinodalidad abarca todo esto, abarca el caminar juntos. Por eso remarco la importancia que la Amazonía se ha convertido para el mundo y para toda la Iglesia, en ese punto focal que nos reúne a dialogar. Lo que sucede en la Amazonía, sucede también en África, Asia, Norteamérica, en Europa, en todo el mundo. La Casa Común grita, y grita fuerte.

No podemos negar que hay destrucción, que el planeta está herido. No podemos ser indiferentes al dolor, pero tampoco nos podemos detener en eso. Tenemos que actuar, tomar decisiones y decisiones proféticas. Y una de las cosas fundamentales en todo este proceso es el acompañamiento. Me gusta mucho que se pueda acompañar vocaciones, a laicos del lugar, y que se apueste más por ellos. Porque si hay algo en lo que nos hemos dormido es en la falta de presencia en muchas regiones de la Amazonía, en muchas zonas. Por eso surge esa propuesta, de pasar de una pastoral de visita a una pastoral de presencia. No solamente contentarnos con ser visitadores, también hay que estar allí. Pero estar allí como huésped, porque no estamos allí para determinar qué o qué cosa se tiene que hacer o a quién encargar tal o cual cosa. Los misioneros en la Amazonía somos huéspedes.

Creo que, a la manera de Jesús, estamos dispuestos a lograr algo en el Sínodo. Estamos dialogando, con una actitud de apertura, de escucha, de diálogo, de cercanía. En pocas palabras para mí eso es sinodalidad, es caminar juntos. Por tal motivo les invito a que hagamos oración, para que el Espíritu Santo nos pueda sorprender todavía aún más, sorprender no sólo a los que amamos la Amazonía, sino a todos.



Una respuesta a “P. Carrasco (Aucayacu) desde Roma: “Algo nuevo está naciendo””

  1. Kamu Suero C dice:

    Que alegria que la Iglesia Catolica este tomando parte de la integracion final con respeto a nuestro hermanos de la amazonia. que los respetemos que trabajemos con ellos, no por ellos, tendremos que caminar y luchar CON ellos, respetando sus culturas y valorandolas, Bendito y Alabado nuestro Dios bueno que permite que sus hijos se encuentren y trabajen por la unidad de SSU pueblo.
    Gracias P. Roberto,se de tu entrega y participacion con estos hermanos nuestros, Dios y MAria Santisima nuestra Madre, te sigan acompañando y cuidando

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