OSEVOZ. Lima 15, marzo 2018. El Papa no solo hizo “salir” a multitudes entusiastas de todas las edades a las calles y explanadas, sino que también encantó y “ensantó” a los obispos peruanos para que fueran una “Iglesia en salida”.

Basta con leer el comunicado del 9 de marzo, al finalizar su asamblea anual, después de elegir a su nueva directiva, para apreciar que se inicia un nuevo momento eclesial marcado por la huella evangelizadora de Francisco. El nuevo presidente es Monseñor Cabrejos (Trujillo), el primer vicepresidente es Monseñor Barreto (Huancayo), conocido por su defensa del medio ambiente y por ser uno de los fundadores de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM. El tercer miembro de la directiva, el segundo vicepresidente es una figura nueva en el episcopado peruano: Monseñor Prévost, (Chiclayo) nombrado recientemente por el Papa Francisco.

Los obispos, liderados por esta nueva directiva, recogen lo más directo y lo más profético del mensaje de Francisco y hacen de ello su programa para el trienio.  El documento Unidos por la esperanza precisa que “el Papa nos recordó cómo “Jesús camina con sus discípulos y comienza a develar muchas situaciones que asfixiaban la esperanza de su pueblo, suscitando una nueva esperanza… Conviértanse, les dice, el Reino de los Cielos es encontrar en Jesús a Dios que se mezcla vitalmente con su pueblo, e invita a otros a no tener miedo de hacer de esta historia, una historia de salvación”.

“Una vez más, nos ha invitado a ser una Iglesia en salida hacia las fronteras de aquellos “que están al borde de nuestros caminos”: Amazonía, pueblos indígenas y cuidado del medio ambiente; pobreza y exclusión; trata de personas y violencia contra la mujer; corrupción generalizada. Nos dijo con toda claridad que tenemos que asumir con valentía el reto del momento histórico en el que estamos, sin caer en la tentación de huir o de zafarnos de las dificultades”, añaden.

En la conferencia de prensa en la que se presentó este texto, Monseñor Prévost, el segundo vicepresidente, afirmó que la responsabilidad de la nueva directiva era el servicio, porque “la Iglesia debe estar al servicio de los más necesitados y ser en medio de ellos una manifestación de la compasión y la misericordia de Cristo”.

Al concluir, Monseñor Miguel Cabrejos enfatizó la importancia de la unidad de la Iglesia peruana, tan reclamada por Francisco. La novedad estuvo en que no se trata de una unidad auto referencial, auto-centrada en la institución eclesial, sino una unidad “centrada” en la periferia. Monseñor Cabrejos lo expresó así: la meta de la Iglesia peruana post Francisco es “caminar en la unidad, para ir hacia las zonas más excluidas, donde están los más marginados”.

 

Por María Rosa Lorbés

Para descargar el documento, hacer click en el siguiente enlace:

Obispos peruanos post Francisco: nueva directiva, nuevo momento



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