Ante el brutal asesinato de mujeres de diferentes edades, durante los últimos días, los Obispos mexicanos manifestaron su dolor y tristeza a través de un comunicado emitido el pasado 23 de febrero. “Nos duele profundamente la violencia contra la mujer, que se ha expresado en un nuevo y agresivo rostro visible ante nuestros ojos, en una forma tan cruel que genera desconcierto, dolor, amargura, tristeza, llanto, indignación y muchos deseos de venganza”, se lee en el mensaje.

Los crímenes violentos de Ingrid Escamilla, la pequeña Fátima, la bebé Karol y Mayte Viridiana Aguilar; tipificados como feminicidios, entristecen a los Obispos por lo que alzaron su voz para dar palabra al dolor y acompañar a los afectados, recordando que ningún cristiano puede permanecer indiferente ante estos acontecimientos.

Para los Obispos, es necesario revisar los patrones educativos del país. “En México tenemos una visión muy estrecha de la educación, pues suele reducirse al marco de la institución escolar. No negamos la importancia de ella, pero no es suficiente. Reconocemos la necesidad de una base educativa que implique la vida familiar”.

Por eso, desde su condición de representantes de la Iglesia católica en México, se comprometieron a impulsar a la primera infancia como un desafío urgente; además, de trabajar por su protección, desarrollo humano, integral y solidario. “Confirmamos nuestro compromiso para hacerlo de manera más acelerada y seria, buscando garantizar que los niños y niñas, adolescentes, así como jóvenes mexicanos vivan con la mayor dignidad y calidad de vida”, aseguraron.

Acciones desde la Iglesia

Los Obispos, conscientes de la urgencia de justicia, paz y misericordia, traducidas en estilos de vida digna para todos; se comprometieron a disponer los centros de escucha y atención a personas adictas, para trabajar con las víctimas de las diferentes expresiones de violencia; sin ahorrar esfuerzos para colaborar con el restablecimiento del tejido social y la reconstrucción del  proyecto de vida de las personas afectadas.

“Nuestros esfuerzos están invitados a sumarse a la responsabilidad del Estado en procurar la justicia y, con sus políticas públicas, respaldar la cultura de la esperanza y la paz”. Se lee en el comunicado a la vez que se advierte que todos los actores sociales tienen la responsabilidad de aportar en la implementación de soluciones para la crisis de humanidad que actualmente afecta a la sociedad mexicana y cuya solución corresponde a todos los actores sociales. Familia, escuela, medios de comunicación e Iglesias tienen la misión de forjar una cultura de esperanza y paz en México.

Fuente: CELAM



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