“Crisis y esperanza” se titula el mensaje que los obispos ecuatorianos han publicado hoy, 20 de mayo, ante el inicio de una nueva fase de apertura, tras las fuertes restricciones adoptadas para contrastar la pandemia por Covid-19.

Se trata de una fase dos, entendida como semáforo amarillo, según el plan de desconfinamiento del gobierno y que permite la apertura de las iglesias para la oración personal y el sacramento de la reconciliación.

Esta nueva etapa, para los obispos ecuatorianos, ha dejado “una huella de dolor e incertidumbre”, debido a la grave crisis sanitaria, económica, política social y ética que vive Ecuador y que “ha puesto al descubierto falencias endémicas que nunca fueron afrontadas con claridad y decisión” por un Estado que hoy se encuentra “sobre-endeudado e incapaz de cumplir con sus obligaciones de salud, educación, trabajo y seguridad”.

Preocupados por las dificultades que atraviesan empresas, trabajadores,  familias y personas, cada vez más vulnerables y empobrecidos, los obispos cuestionan con amargura, el colapso del sistema de salud que no estaba preparado para enfrentar la emergencia, por lo que el número de contagios y fallecimientos fue muy elevado. Una “profunda indignación” manifiestan los obispos ante lo que han llamado “la pandemia de la corrupción” que afecta la sociedad, y que en el escenario de las instituciones de salud, se tradujo en irregularidades en las compras de fármacos e insumos y en los sobreprecios de mascarillas, medicinas, fundas para difuntos y kits alimenticios.

“Moralmente es un gravísimo crimen aprovecharse de esta dolorosa situación para enriquecerse de un modo fraudulento que no debe quedar impune”, denuncia el episcopado ecuatoriano. Para la iglesia del país vecino, este hecho revela no solo “la codicia humana, sino también hasta qué punto la corrupción está presente en la sociedad y en las instituciones”.

En este contexto de fragilidad y desconfianza, la Iglesia ecuatoriana exhorta a todos los actores sociales, políticos y económicos a enfrentar el presente con “decisión y transparencia en la búsqueda del bien común”, y a asumir sus responsabilidades de forma “clara, consensuada y ética”, dejando de lado intereses personales o de partido.

Luego de reiterar su agradecimiento a todos los profesionales de salud y a todos aquellos que se comprometieron con audacia y sacrifico para asistir y ayudar a las personas más afectadas por la emergencia, el episcopado llama a todos los ciudadanos a emprender esta nueva etapa con “seriedad, prudencia y responsabilidad” cumpliendo las medidas preventivas que han sido cruciales para “doblegar la curva de contagios”.

Ecuador hasta el momento ha registrado casi 3 mil muertes oficiales y más de mil 500 fallecidos “probables”, mientras los casos de contagios por Covid-19 alcanzan a más de 33.500 personas.

Fuente: Vatican News



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