La violencia no cesa. El último fin de semana dos personas murieron y cinco manifestantes universitarios resultaron heridos en Masaya, luego de que la policía antimotines usara armamento pesado contra los estudiantes que se encontraban atrincherados en un recinto, tras un discurso del presidente Daniel Ortega, en el que concluía el festejo sandinista del “repliegue”. Ortega se encontraba en una comisaría, rodeado por extrema seguridad, conformada por las denominadas “fuerzas combinadas”: policías, parapolicías y paramilitares; además de otro círculo de seguridad compuesto por miembros de la Juventud Sandinista. Estos últimos también armados con pistolas y vestidos de negro. De pronto, cuando el mandatario pronunciaba las últimas palabras de su discurso, sonó un disparo, el cual desató un nuevo enfrentamiento violento en Nicaragua.

Según han reportado los medios nicaragüenses, los policías buscaron cómo cobijarse de las balas inmediatamente para escoltar a Ortega, mientras otro grupo se dirigía al Parque Central. Al otro lado, los opositores se habían atrincherado tras los “tranques”, como denominan a sus barricadas. “Ser sandinista es estar contra la tiranía, por eso Ortega es somocista aunque se envuelva en la bandera del sandinismo”, dijo un manifestante en referencia al dictador Anastasio Somoza, al que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) derrotó en 1979.

Por otro lado, los cinco estudiantes que fueron agredidos por la policía se encontraban atrincherados desde en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN – Managua) para protestar contra el gobierno de Ortega. Ellos explicaron a los medios que fueron atacados por sorpresa con armas de guerra mientras el Presidente terminaba su discurso.

“Los estudiantes de la UNAN #Nicaragua habían abierto una discusión días atrás para una desocupación espontánea y pacífica. La respuesta que reciben: un ataque inadmisible. Se debe cesar fuego y permitir la entrada de la Comisión de Verificación y Seguridad”, escribió el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrao, en Twitter.

Según se conoció, tras ser desalojados a la fuerza, el grupo de estudiantes se refugió en la casa cural de la parroquia Divina Misericordia de Managua, junto a cuatro periodistas (Joshua Partlow de The Washington Post; Ismael López de la BBC, y dos informadores de la presa nicaragüense, José Noel Marenco y Sergio Marín), donde permanecían asediados por un grupo de parapolicías y paramilitares.

Como se recuerda, Nicaragua vive su crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente, que se ha cobrado al menos 351 vidas, según organismos humanitarios.

Fuente: Religión Digital



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