“Hago un llamado a escuchar el clamor de la fe ancha de nuestro pueblo, que quiere una sociedad mejor, una capacidad solidaria más grande, especialmente de todos aquellos que tienen poder y posibilidades, no solamente poder económico, no solamente poder político, sino el poder del conocimiento, el poder de la invención, la fuerza de la juventud”, dijo monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, en su homilía que presidió el pasado domingo 16 de agosto.

Y es que, según mencionó monseñor Castillo, en medio de esta difícil situación, difícilmente las personas cambian. “Tenemos costumbres que se han metido en nuestra tradición de los últimos años. Por ejemplo, si tengo el oligopolio del oxígeno, entonces no cambio nada, al contrario, gano un montón de dinero y me enriquezco a costa de los demás, no importa que la gente sufra”, afirmó.

Para él, esa es una costumbre que se ha metido en todos y, lamentablemente, la salud se ha convertido en un negocio permanente. “No es posible que haya una concentración tan grande entre poca gente de un bien que es para todos, inclusive cuando alguien quiere resolver el problema, hay una serie de impedimentos burocráticos”, dijo.

En este sentido, el Primado de la Iglesia en el Perú reiteró su llamado a organizarnos como sociedad y como Iglesia para cambiar la situación que afrontamos: “no basta con que el Estado ‘papá’ haga todo, la sociedad civil, las organizaciones populares, los comedores, la gente de bien, la gente que tiene condiciones económicas, todos tenemos que ayudarnos e invertir. Estamos en un extremo de sufrimiento, y nuestra religión, nuestra fe, es para enfrentar los sufrimientos, para resucitar al Perú y resucitarlo ahora, y eso requiere de todos nosotros inteligencia”.

Fuente: Religión Digital



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