La violencia no cesa en Nicaragua. Esta vez el punto sería en el corazón del país centroamericano: la población indígena de Masaya. Así lo dio a conocer el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, quien a través de sus redes sociales acusó al Gobierno del Presidente Ortega de preparar “otra masacre”.

“¡Que el mundo lo sepa! El gobierno de Nicaragua se prepara con antimotines y paramilitares para perpetrar otra masacre en el indefenso barrio indígena de Monimbó, Masaya”, escribió este jueves Báez.

Y es que se trata de la segunda vez que Báez advierte un ataque en este país. El martes pasado, junto al cardenal Leopoldo Brenes y otros obispos, pidió a Ortega evitar otra masacre; pero no han sido escuchados, pues el número de muertos sigue aumentando día tras día.

“¡Presionen a Ortega, ayúdenos, Monimbó no se toca! Si el gobierno ataca al amado pueblo de Monimbó, provocará una matanza inimaginable”, agregó el obispo.

De acuerdo a medios de este país, el jueves la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) denunció que las fuerzas “combinadas” de policías y parapolicías del Gobierno realizaron maniobras para rodear Monimbó. Y hasta el momento, según datos de esta organización, ya van 21 personas que han muerto en Masaya, como producto de la represión del Gobierno. Incluso, se supo que un niño rogó de rodillas por su vida. Lo mismo sucedió con un joven discapacitado. Sin embargo, fueron asesinados.

Intentos de diálogo

El miércoles, Nicaragua dio el primer paso a favor del diálogo nacional. Luego de invitar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a la ONU y a la Unión Europea para investigar las más de 200 muertes ocurridas por las protestas.

Asimismo, el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrão, informó a través de Twitter de que un equipo técnico del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI) llegará a Managua el próximo martes (mañana) para acompañar a la Comisión de Verificación y Ciudadanía conformada en la mesa del diálogo y apoyar a la sociedad civil.

El Gobierno también accedió al ingreso de representantes del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, y de una delegación de la UE, como parte de los requisitos para destrabar el diálogo nacional.

Pero no todos los esfuerzos han sido positivos. El lunes pasado, la Conferencia Episcopal, mediadora y testigo del diálogo, suspendió las tres mesas de trabajo creadas para superar la crisis debido a que el Gobierno no presentó copias de las cartas de invitación a los organismos internacionales que visitarán el país.

La finalidad de las mesas de trabajo son discutir la hoja de ruta planteada por los obispos para solucionar la crisis, que incluye la celebración de elecciones el 31 de marzo de 2019, la renuncia de los miembros del Poder Electoral y una nueva ley de partidos políticos, entre otras medidas.

Como se sabe, las protestas contra Ortega y su esposa, Murillo, comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

Fuente: Religión Digital



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.