La naturaleza ha recibido un duro golpe gracias a la codicia del hombre, el Río Doce en el municipio de Mariana, Minas Gerais, en Brasil ha muerto. Hace un año, el 5 de noviembre de 2015 para ser exactos, más de 55 millones de metros cúbicos de desechos de mineral de hierro de la empresa Samarco Mineração S.A. (emprendimiento conjunto entre BHP Billiton Brasil Ltda. y Vale S.A.) , formaron un torrente de barro que destruyó aldeas, 349 casas, escuelas e iglesias, y contaminó los ríos Gualaxo del Norte, el Río del Carmo y Río Doce. Este hecho dejó 19 personas muertas y millones de pobladores afectados de manera directa e indirecta.

 

Djukuna Shirley, líder del grupo indígena Krenak, comenta con amargura y tristeza lo que la desaparición del Río Doce significa para ella y su pueblo, “Todos los procesos de nuestra vida los hacíamos a través del río. La caza, la pesca, nuestra colectividad, todo era hecho dentro de las aguas del Río Doce… No tenemos cómo vivir los procesos de nuestra cultura porque nuestro “Huatú” está muerto”. Para el pueblo Krenak el río no es sólo un poco de agua, para ellos su “Huatú” (río que corre, en lengua krenak) es un ser humano que siempre está ahí prestandoles ayuda.

 

Los Krenak, a igual que todos los pueblos indígenas, tienen una relación estrecha con la naturaleza. Ellos se aferran a su sabiduría ancestral y su espíritu de resistencia, para hacer frente al ambiente de muerte y destrucción que impone la minera Vale en la región. Después de este crimen ecológico, han surgido diversos encuentros en los que Djukuna Shirley y algunos miembros de la comunidad han participado y que ha propiciado la reflexión de dos preguntas importantes: ¿Fue necesario que sucediera una catástrofe ecológica para que las personas entiendan que tan importantes son los Krenak? y ¿Qué tan importantes son las poblaciones indígenas? Si bien es cierto las poblaciones indígenas representan a una minoría, en el caso de los Krenak, que representan una minoría en la población brasileña, son justamente quienes defienden y preservan la naturaleza.

 

Desde este desastre los Krenak participan activamente en diversos encuentro para hablar, denunciar y explicar la importancia de defender el medio ambiente y los derechos humanos. Djukuna Shirley sostiene, “Los indígenas estamos ocupando estos espacios, porque la lucha continúa… El hombre blanco solo busca ganancia y no nos escucha. Por eso nosotros estamos haciendo presencia, para demostrar que valorizamos la naturaleza. Estamos haciendo resistencia, haciendo oír nuestra voz”.

 

Lo ocurrido en Mariana es el peor desastre mundial en la historia de la minería, se estima que los residuos tóxicos permanecerán en el río al menos unos 100 años. El municipio de Mariana, así como el pueblo de Krenak, principales afectados por las mineras BHP Billiton y Vale S.A. continúan hasta hoy esperando que se haga justicia.



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