Convocados por el llamado del Papa Francisco, en la noche de ayer, jueves 14 de mayo, los principales líderes religiosos en todo el Perú se congregaron en la Plaza Mayor de Lima para orar por todas las víctimas del COVID-19 y por el fin de la pandemia, en una ceremonia denominada “Religiones unidas por la salud”.

Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y primado del Perú, estuvo presente en representación de la Iglesia católica, informa el propio arzobispado a través de un comunicado. Asimismo, se contó con la presencia del Apu Richard Rubio (Espiritualidad amazónica), la Hna. Nonie Reaño (Espiritualidad hindú), David Cerpa (Fe Bahà´i), Shej Ahmed Kassen (Comunidad Islámica), el Rabino Guillermo Bronstein (Comunidad Judía), Elder Guillermo Estrugo (Iglesia de Jesucristo), Sr. Edgardo Muguerza (Iglesia Adventista), Pastor Cristian Sheelje (Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú ) y el Pastor Eduardo Concha (Concilio Nacional Evangélico del Perú ).

“El Consejo Interreligioso del Perú – Religiones por la Paz y el Ministerio de Salud del Perú nos unimos al dolor de las familias y de todos los que lloran a quienes ya no están entre nosotros víctimas del COVID-19. Murieron antes de tiempo, dejando ausencias, lágrimas y sufrimiento. Sus vidas brillan en la eternidad y son inspiración para continuar sembrando vida”, expresó Laura Vargas, secretaria ejecutiva del dicho consejo.

“Nos unimos esta noche a la Oración Mundial convocada por el Alto Comité de Fraternidad Humana, con el respaldo del Papa Francisco, el jeque Ahmed el-Tayeb y Religiones por la Paz.
Creemos en un Dios creador y dador de vida, en la humanidad compartida y en el respeto profundo por la Madre Tierra, sus ecosistemas y sus bosques. Nuestra fe es fuerza en tiempos duros y es luz para el futuro que ya estamos construyendo”, continuó Vargas.

Este evento de oración interreligioso tuvo un momento de silencio en memoria de todos los fallecidos en el Perú por el coronavirus, mientras se escuchaba el sonido del pututu, instrumento de viento andino. También se proyectaron imágenes de las acciones solidarias de las distintas comunidades religiosas.

No pudimos acompañarlos en su aliento final. No pudimos cerrar sus ojos. No pudimos enterrarles. Pero en nuestras creencias sabemos que la muerte no tiene la última palabra, que nuestros hermanos y hermanas víctimas del COVID-19 continúan viviendo en nuestros corazones y que son la llama eterna que nos ilumina para seguir trabajando por un país con justicia y dignidad”, comentó Raquel Gago, secretaria ejecutiva adjunta del Consejo Interreligioso del Perú – Religiones por la Paz.

En representación de la Iglesia Católica, Monseñor Carlos Castillo oró por la humanidad debilitada a causa del virus y pidió por la unidad de todos, encaminados a un futuro más justo y solidario: “Padre misericordioso, que enviaste a tu Hijo Jesús, hombre y pobre, para revelarnos que eres el amor gratuito que crea y recrea al mundo, infunde tu Espíritu vivificador en nuestra humanidad debilitada por la pandemia, perdona nuestro pecado, haznos participes de tu sabia inspiración para encontrar todos unidos un futuro común, justo, bello, saludable y solidario”.

Al término de la ceremonia se colocó una ofrenda floral y se entonó el Himno de la Alegría con las voces del Coro Nacional de Niños y Coro Nacional del Perú.

Estamos unidos en nuestra fe, esperanza y solidaridad con los líderes religiosos de todo el mundo, reunidos en Religiones por la Paz, en un esfuerzo común para abordar la COVID-19. Como expresión de ello, colocaremos una ofrenda floral, pues la vida no termina, sino se transforma y florece, cantaremos el Himno a la Alegría, porque esperamos un nuevo día, y leeremos el compromiso interreligioso que dirigimos al Perú, señaló Elías Szczytnicki, secretario general y director regional de Religiones por la Paz América Latina y el Caribe.

Fuente: ZENIT



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