El nuevo derrame de petróleo ocurrió el pasado 7 de noviembre a la altura del kilómetro 220.7 del Ramal del Norte del Oleoducto Norperuano, cerca de la comunidad indígena Awajún de Chapis, en el distrito de Manseriche provincia Datem del Marañón, viene afectando a 5 comunidades (Chapis, Ajachim, Wee, Nueva Alegría, Capernaum), principalmente la quebrada de Kusea Entsa, y amenaza contaminar las quebradas kangaza y Sabaloyacu.

En un comunicado Petroperú ha informado que no se ha podido confirmar la causa del incidente debido a que la Comunidad de Chapis impide la continuación de las labores de reparación del ducto, exigiendo “pagos por derechos de contaminación”, “pagos por 40 años de servidumbre”, 200 soles de jornal y pagos a dirigentes.

Este comunicado no se ajusta a la verdad, ya que en asamblea comunal desarrollada en Chapis con presencia de los representantes de las 5 comunidades, más Petroperú, el Ministerio Público y el Ministerio del Interior no se trató en ningún momento sobre este tema; sólo se acordó realizar una constatación en el lugar afectado y se comunicó que ya se iniciaron trámites directos con la Presidencia del Consejo de Ministros y que el dialogo sólo se realizará con presencia de ejecutivos de Petroperú.

Respecto a que la comunidad impide los trabajos de reparación, esto fue una reacción de las comunidades porque los trabajadores de Petroperú ingresaron sin ninguna coordinación. “La población ya conoce el actuar de Petroperú, siempre minimiza las cosas, se compromete, firma actas y nunca cumple” afirma Ismael Pérez Petsa, líder awajún.

Ante el comunicado de Petroperú que dice que los nativos están exigiendo “pagos por derechos de contaminación”, “pagos por 40 años de servidumbre”, 200 soles de jornal y pagos a dirigentes” Ismael Pérez manifiesta que esto es considerado como una provocación a los pobladores afectados. “Quién nos puede garantizar que mañana o pasado, cuando se reinicie el bombeo, no vuelva a producirse otro derrame. Este oleoducto ha causado ya mucho mal a nuestros pueblos; lejos de beneficiarnos, nos deja cada día más pobres; porque nuestros pueblos dependen directamente de los recursos naturales”.

“Actitudes como las de Petroperú no hacen más que tratar de responsabilizarnos por sus muchos años de negligencia, que bordea incluso con el genocidio, ya que al destruir nuestro habita está condenándonos a la desaparición”. Expresó finalmente el líder awajún Ismael Pérez Petsa.



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