Veintidós ambientalistas fueron arrestados el viernes 10 de noviembre en Mature, frontera con Mozambique. El grupo de activistas se encontraba conversando con pobladores de Marange, zona conocida por tener las principales reservas de diamantes del planeta y cuyas licencias fueron ampliadas por el gobierno de Zimbabue. Según narra Mercia Andrews, del movimiento internacional de derechos humanos People’s Dialogue y acompañante de la misión, el grupo de ambientalistas se encontraba conversando con pobladores que eran presionados por las mineras a dejar sus casas y tierras, cuando llegó la policía y los apresó.

 

El equipo de la Pastoral da Terra de Uberlândia – Brasil, informó que tres de los veintidós ambientalistas detenidos en Mutare, Zimbábue, fueron liberados el sábado 11 de noviembre, después de pasar un día en prisión y pagar US$100 de multa cada uno. Los tres liberados son María Julia Gomez Andrade, Jarbas Vieira, militantes del Movimiento de Afectados por la Minería y del Movimiento por la Soberanía Popular en la Minería, y el franciscano Frei Rodrigo Peret, así lo confirmó el diputado brasileño Durval Ángelo.

 

Para la liberación de los activistas, se contó con la intervención del gobierno brasileño, el Vaticano y del ex presidente Lula da Silva. Los 19 activistas que también deben ser liberados pertenecen a la Secretaría de Comité en Defensa de los Territorios Frente a la Minería.

 

Estos sucesos ocurridos, muestran una vez más los estragos ocasionados por las transnacionales mineras que solo buscan lucrar con el planeta. Son muchos los pueblos obligados a modificar su forma de vida, a dejar sus tierras y a vivir rodeados de la contaminación que los proyectos mineros ocasionan, a cambio de nada. En Zimbabue, un cuarto de su población no tiene acceso a los alimentos, y la promesa de desarrollo que estos proyectos mineros traen solo son promesas vacías, ya que generan violencia e inestabilidad, según manifiestan los hermanos Misioneros Claretianos de América (MICLA).

 

La Red Iglesias y Minería agradece la solidaridad y la presión internacional para dar solución a este problema. También se exhorta a las personas y entidades interesadas en la defensa y cuidado de las comunidades y sus territorios a que redoblen los esfuerzos para poner un freno a la voracidad y prepotencia de las mineras que poco a poco destruyen el planeta.

 



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.