Por noveno año consecutivo, Latinoamérica ocupa el primer lugar en tener el número más alto de misioneros asesinados, de acuerdo con un reportaje difundido el 08 de abril por el portal cristiano Aleteia. Según se dio a conocer, en el 2017, la agencia Fides denunciaba el asesinato de 23 misioneros católicos, de los cuales 11 de ellos perdieron la vida en América Latina. También fueron asesinados 13 sacerdotes, un religioso, una religiosa y ocho misioneros laicos.

En lo que respecta al año 2018, en América, 12 sacerdotes y tres laicos fueron asesinados, siete de ellos en México, dos en Colombia y dos en Nicaragua. México ocupa, por tanto, el primer puesto de los países de esta clasificación.

El último registrado es Paul McAuley, religioso misionero de 71 años, quien residía en Perú desde 1995 y fue hallado muerto el 02 de abril del presente año, por alumnos de su albergue para estudiantes indígenas en Iquitos.

El Hermano McAuley era conocido por su compromiso con la protección del medio ambiente y los pueblos indígenas. Participó en varios proyectos de desarrollo para las poblaciones que viven a lo largo de los ríos Amazonas y Huallaga, y se dedicó a recaudar fondos para los jóvenes nativos que acudían a estudiar a Iquitos. También era conocido por su compromiso con la protección del medio ambiente y los pueblos indígenas.

Como señala el reportaje, se debe destacar que muchas de estas personas asesinadas perecieron durante intentos de robo o secuestro “en contextos de pobreza económica y cultural, de degradación moral y ambiental, donde la violencia y el desprecio por la vida misma son casi las normas de comportamiento”.

Además se debe tener en cuenta que estos números no incluyen en la lista a trabajadores pastorales o católicos que son agredidos, golpeados, amenazados, ni a las instituciones católicas atacadas en el día a día.

“La violencia contra el clero ha aumentado en los últimos años, sin que se vean acciones concretas para detenerla”, afirma el padre Omar Sotelo, director del Centro multimedia de México, institución que anualmente presenta un informe sobre la violencia y asesinatos de sacerdotes y religiosos en Latinoamérica.

Hace poco, se leía en la cuenta oficial del Papa Francisco: “La Iglesia crece con la sangre de los mártires, hombres y mujeres que dan su vida por Jesús. Hoy hay muchos, pero no son noticia”. Nosotros debemos mantenerlos en la noticia para nunca acostumbrarnos, para constantemente sacudir conciencias y estremecer conformismos, para siempre recordar que su entrega no fue en vano.

Fuente: Aleteia



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