Francisco dice NO a la resignación y a la pasividad. Por el contrario, ante la multitud reunida en el Parque O’Higgins, proclama que “Jesús, al decirle bienaventurado al pobre, al que ha llorado, al afligido, al paciente, al que ha perdonado, viene a extirpar la inmovilidad paralizante del que cree que las cosas no pueden cambiar… al proclamar las bienaventuranzas viene a sacudir esa postración negativa llamada resignación”.

Para comprender las bienaventuranzas hay que anclarlas en la realidad, hay que mirar el sufrimiento y la injusticia; se trata de “salir de casa y mirar rostros, de ir al encuentro de aquel que lo está pasando mal, que no ha sido tratado como persona”.  

El Papa retoma uno sus temas más queridos: la iglesia en salida, capaz de ensuciarse las manos. Y resalta el mensaje del que fuera un gran obispo de la ciudad, el cardenal Raul Silva Henríquez: “Si quieres la paz trabaja por la justicia”  

Las cosas pueden cambiar.doc



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