Las comunidades indígenas de Kukumas, en el departamento de Loreto, denuncian la inacción del gobierno ante los constantes vertidos de petróleo en la Amazonía peruana. Como consecuencias, animales, plantas, agua y tierra están siendo contaminadas. Los pobladores exigen justicia, dignidad y respeto por la vida.

El primer derrame ocurrió el 26 de junio del 2014 en la Estación 1 del Oleoducto Peruano. Días después, un segundo derrame se presenció en la localidad de Cuninico, Distrito de Uranina. Meses después, el 16 de noviembre llegó un tercer derrame a la comunidad de Kukuma San Pedro. Las comunidades nativas que han sido afectadas son Kukamas de Cuninico, Nueva Santa Rosa, Urarinas, Nueva Esperanza, San Francisco, Saramuro y San Pedro.

Juan Carlos Ruiz Molleda, abogado del Instituto de Defensa Legal (IDL), manifiesta que no se cumple la labor de protección del derecho y salud de estas comunidades. “Más allá de todo lo que se diga retóricamente en los pronunciamientos y en las conferencias de prensa, lo que digan los funcionarios del Estado ante la prensa, la realidad de las cosas es que, tras 8 meses de ocurrido el derrame, el Estado sigue evaluando la declaratoria de emergencia ambiental”.

Por otro lado, la empresa Petroperú no ha reparado aún sus instalaciones. Mientras que la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) y la Dirección Regional de Salud (DIRESA) tampoco están cumpliendo su labor de proteger a los pobladores nativos.



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