La 109a Asamblea General Ordinaria de los obispos de Colombia ha iniciado este 3 de febrero, poniendo sobre la mesa la defensa de la Amazonía. Con esto completan el ciclo de tres asambleas que engloban la dimensión social de la evangelización.

Oscar Urbina, arzobispo de Villavicencio y presidente del Episcopado, durante la eucaristía de apertura, ha fustigado el actual sistema de producción y los males que marcan al mundo hoy –especialmente en Colombia– como la corrupción, el narcotráfico y el fanatismo político.

El enfoque integral

El arzobispo también ha señalado que las causas de la actual crisis socioambiental tienen de trasfondo una crisis ética y espiritual, por tanto es necesaria una nueva manera de pensar y de vivir desde “el enfoque integral” para tomar mayor conciencia de las estrechas interconexiones entre las diferentes dimensiones de la ecología.

Asimismo ha denunciado que los pueblos indígenas sufren la explotación foránea de sus recursos naturales y minerales –en clara referencia al extractivismo ilegal de estos territorios– por lo cual “requieren una especial atención” y “desde este enfoque se les debe proteger”.

Inculturar el Evangelio

Nelson Jair Cardona, obispo de San José del Guaviare, consultado por el equipo de prensa de la Conferencia Episcopal, ha señalado que uno de los principales retos de los obispos es su labor desde el nivel profético de la denuncia como también la de sensibilizar para tener una actitud totalmente nueva frente a la Casa común.

Para el prelado “lo fundamental será cómo en Colombia desarrollaremos una ecología integral que haga realidad la ‘Laudato si’’ y el Sínodo Panamazónico, pero además buscaremos también caminos para la inculturación del Evangelio”.

200.000 hectáreas anuales

Por su parte Héctor Fabio Henao, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social Cáritas, ha dicho que en las ciudades “los temas ambientales se ven muy lejanos”, sin embargo los obispos quieren “ayudar a que entremos en una relación cercana en todo el país, que no sea solamente las regiones selváticas sino  que toda la nación se sienta responsable del cuidado del medioambiente”

“Tenemos un país con una reserva de bosques y selva muy grande y que esa riqueza no ha sido debidamente identificada y por lo tanto tenemos un proceso de deforestación muy grave, superior a 200.000 hectáreas anuales”, acotó.

Además Henao ha indicado que “en muy poco tiempo tendremos 1.000.000 de hectáreas menos en Colombia y eso afectará las capacidades hídricas y la estabilidad climática”.

Fuente: Vida Nueva



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