A un año de la tragedia ocurrida por la ruptura de los diques de relave con residuos tóxicos de la empresa Vale de la mina “Corrego do Feijão”, que dejó  un saldo de 272 personas fallecidas en Brumadinho, la arquidiócesis de Belo Horizonte en el sureste de Brasil –a través de su área de Ecología Integral– preparó, para el pasado 25 de enero, la primera romería en solidaridad con las víctimas como “una exigencia de justicia y a anunciar la urgencia de un nuevo tiempo”.

A la fecha aún hay desaparecidos y los daños socioambientales fueron considerables. El obispo de Brumadinho, Vicente Ferreira, ha señalado que con esta peregrinación la Iglesia responde a las “nuevas directrices sobre la acción evangelizadora”, la cual ha tomado muy en serio la labor de la ecología integral a causa de este crimen ambiental como también de otros ecocidios en el estado de Minas de Gerais y toda Brasil en general.

Brumadinho, un problema global

Para el obispo no se trata de un problema local solamente, sino que “Brumadinho es una cuestión global, una metáfora, un símbolo de aquello que nosotros no queremos para nadie en nuestro planeta”.

Asimismo ha recalcado que con esta movilización buscan “no dejar que caiga en el olvido un crimen, una tragedia tan dramática que impuso tanto dolor en los corazones de las familias” como también “denunciar las violaciones, los daños de un sistema de minería insustentable que debe ser cambiado”.

A tales efectos el prelado ha pedido “unir fuerzas, hacer caravana, peregrinar, rezar, cantar, vivir nuestros momentos culturales, recibir artistas, grupos variados, movimientos sociales, para confirmar nuestra fe por un tiempo nuevo, por los cambios radicales que nuestra sociedad debe pasar”.

Solidaridad del papa Francisco

El propio papa Francisco no ha estado ajeno a todo esto, de hecho en un vídeo que ha enviado a la arquidiócesis con motivo de la peregrinación expresó que “en este primer aniversario de la tragedia de Brumadinho, oremos por los 272 hermanos y hermanas que han quedado sepultados”.

El Sumo Pontífice ha lamentado la contaminación de toda la cuenca fluvial que aún sigue haciendo estragos, además se ha solidarizado con los familiares de las víctimas como también dado su apoyo “a la Arquidiócesis y a todas las personas que están sufriendo y que necesitan nuestra ayuda”.

“Con la intercesión de san Pablo, que Dios nos ayude a reparar y proteger nuestra casa común”, concluyó este vídeo, que fue acogido con gran alegría por los feligreses de Brumadinho.

Foto: Iglesia y Minería

Fuente: Vida Nueva Digital



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.