“El problema es de hace muchos años. La comunidad Unipayaku viene enfrentando muchos años su titulación y nos preocupa muchísimo que nuestros dirigentes siguen disminuyendo. Nuestro gobierno no se ha preocupado, no ha priorizado las estrategias para poder combatir el narcotráfico en los territorios indígenas. Y nosotros, como líderes, enfrentamos a un monstruo, que es el narcotráfico. No estamos contra el desarrollo de nuestro país, pero hay instituciones, encargadas, responsables de cumplir sus funciones, pero no las cumplen”.

Estas fueron las palabras de Herlin Odicio, presidente de la Federación Nativa de Comunidades Cacataibo (FENACOCA), que agrupa al pueblo indígena Cacataibo asentado en los ríos Aguaytia, Zungaro y San Alejandro en las regiones de Huánuco y Ucayali.

Recientemente, Odicio fue uno de los invitados al encuentro virtual “Situación de las personas defensoras de los derechos humanos en el contexto de la emergencia sanitaria por el COVID-19”, realizado el pasado 17 de junio por la organización Derecho, Ambiente y Recursos Naturales. En el evento, Odicio habló alto y claro sobre las injusticias y los miedos que la población indígena sufre en esa parte de la Amazonía.

Estas comunidades, que desde hace años enfrentan el avance del narcotráfico y la tala ilegal, actividades ilícitas que recortan día a día los territorios indígenas, incluso en el contexto actual de la emergencia sanitaria reportan que se siguen realizando. De hecho, fue ya con el estado de emergencia iniciado, en la primera quincena de abril, que se registró el asesinato de Arbildo Meléndez, jefe de la comunidad Unipayaku, quien venía reivindicando la titulación de su comunidad. Un crimen que el pueblo indígena cacataibo viene vigilando, a fin de que no esta muerte no quede impune. “Nos preocupa mucho como indígenas que nuestras demandas nunca sean escuchadas. ¿Hasta dónde vamos a quejarnos? ¿Quién nos da solución? Luego, cuando nosotros actuamos como pueblos indígenas nos dicen que somos salvajes. No pedimos favores, sino que es un derecho que nos corresponde”, afirmó el líder indígena.

Odicio confiesa que son muchos los jefes comunales y líderes que, en la selva de Huánuco, vienen siendo amenazados. Incluso él mismo, asegura, estaría en esa lista. “¿Y quién nos defiende? Nadie. Ni la justicia peruana, ni los abogados, ni los jefes. Estoy viviendo en carne propia las invasiones de mi territorio”, lamenta. Unas invasiones que, lejos de frenarse con la paralización nacional en el contexto de la pandemia, se habrían incluso agudizado. “En esta cuarentena la tala ilegal y el narcotráfico siguen avanzando minuto a minuto, mientras se pierde el tiempo en los papeles y las coordinaciones, nos siguen invadiendo”, confirmó el presidente de FENACOCA.

Fuente: CAAAP



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