Hay que anunciar a Jesús más que a la iglesia 

El Padre Gastón, religioso de los Sagrados Corazones celebró sus 50 años de sacerdote hace unos meses. Desde joven, mantuvo una preocupación por los pobres de su localidad, por eso fue destinado a la Prelatura de Ayaviri (Puno) donde inició un trabajo con las comunidades cristianas campesinas. Fue Provincial de los Sagrados Corazones; Presidente de la CONFER y vicepresidente de la CLAR. Se desempeñó como profesor y Director del Colegio Recoleta. Además, ha participado como asesor teológico de la CEP en la reunión del CELAM en Santo Domingo. Fue asesor pastoral de Cáritas y director del Instituto de Pastoral Andina. Luego fue Presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza. En la actualidad es asesor de la Dirección de Responsabilidad Social de la PUCP y Coordinador del Grupo Impulsor de Inversión por la Infancia

Por María Rosa Lorbés   (para OSEVOZ)

Lo primero que le quiero preguntar Padre Gastón es, ¿qué nos está diciendo el Papa Francisco con el solo anuncio de su visita?

El Papa tiene una cosa muy novedosa, vieja, pero novedosa. El Papa está convencido de que hay que anunciar a Jesús más que a la Iglesia. La Iglesia está obligada a anunciar a Jesús, pero a veces la Iglesia se anuncia a sí misma y se olvida de anunciar a Jesús. Ahora, Francisco dice que hay que anunciar a Jesús, como Jesús es y dice que hay que anunciarlo con olor a oveja, es decir, anunciarlo desde lo real de la vida, metidos en la vida, y ahí tienen un lugar especialísimo los pobres. Este Papa es un obispo del Vaticano II que afirmó que, cuando la a Iglesia busca ser servida más que servir, se está equivocando porque lo propio de la Iglesia es servir al mundo.

¿Qué le parece a usted que expresa la elección de los lugares a visitar?

Bueno, es el Papa y quiere ir a Trujillo porque es un lugar que ha sido muy afectado por el cambio climático, quiere ir a Madre de Dios, porque en Madre de Dios está la mayoría de las etnías olvidadas, con poca relevancia en el Perú, y quiere venir a Lima que es la gran ciudad donde hay aún tantos pobres.

En estos días la Iglesia peruana está en el foco, todos le prestan más atención de lo habitual. Y en esa Iglesia, como en todo institución humana hay muchas luces y algunas sombras. A veces resaltan más las sombras, que obviamente, nos avergüenzan e indignan y muchos repudiamos. Pero se habla poco de las luces. Hábleme de esas luces de la Iglesia que brotan del evangelio expresado en el servicio a la sociedad. ¿Qué hace la Iglesia como servicio a la sociedad, qué viene haciendo desde hace décadas?

Yo creo que la primera cosa que hace la Iglesia es definitivamente haberse involucrado en el mundo de los pobres, ha dejado en buena parte los lugares privilegiados que tenía en la sociedad, para irse a los lugares periféricos. Es impresionante la cantidad de religiosos, sobre todo, que han llegado a los puntos periféricos y la Iglesia ha constituido centros de desarrollo y círculos de esperanza. Eso me parece una gran riqueza. Luego, la Iglesia no ha dejado el campo de la educación, la educación es bien importante en el país. Hay un 25% de la educación que está en manos de la Iglesia y eso es muy fuerte.

También hay otro tipo de obras que no son de la Iglesia, que son de la sociedad, pero en las que la Iglesia ha tenido un papel importante. Usted tiene experiencia en eso, en la Mesa de Concertación, en la Comisión de la Verdad…

Evidentemente. Pero eso parte de un deseo de la Iglesia de servir, no de servirse. Entonces veo una de las obras más significativas  en  Fe y Alegría y su experiencia. Sin ser colegios de la Iglesia son colegios de la Iglesia. Entonces la Iglesia pone ahí el sabor y la semilla. Aquí en la PUCP tenemos un montón de ex alumnos de Fe y Alegría que tienen un rendimiento excelente, están bien preparados.

¿Cómo ve usted, percibe usted, su servicio pastoral aquí en la universidad, en la Dirección de Responsabilidad Social?

Bueno, yo donde voy a estar, siempre será de lado de los pobres, eso es evidente. Y aqui de lo que se trata es de abrir la universidad al mundo exterior, es decir al mundo que no solo es Lima, sino como nosotros podemos servir más técnicamente con todos los bienes que tiene esta universidad, a todos los mundos, a todos los pobres del Perú.

Padre Gastón, usted en concreto tiene un vínculo muy fuerte como coordinador del Grupo Impulsor, Inversión por la Infancia. Cuéntenos porqué su motivación de estar ahí, qué hace ese grupo, qué avances se han logrado.

Hay una realidad que es terrible, los niños desnutridos y anémicos son niños que están condenados a una experiencia humana de segundo nivel, no van a llegar a un desarrollo normal. Uno comienza a darse cuenta de que estos niños están mal porque no tienen los alimentos necesarios, porque el Estado no se preocupa de ellos, entonces hay que hacer que el Estado se preocupe. No se trata de que nosotros les demos cosas a los niños, se trata de que el Estado lo haga. Entonces, ahí hemos metido el hombro, sobre todo en el tema de la anemia. La anemia que es nefasta.

¿Es nefasta en todo el país o hay zonas más vulnerables?

Hay zonas peores, pero lo grave es que hay un 41% de niños en el país con anemia. Eso es una tristeza.

A pesar del crecimiento económico

No, eso es relativo. En eso hay que mover a la gente para que tenga conciencia. Y nosotros, desde el Grupo Impulsor, hemos logrado crear conciencia en algunos ministerios claves como Salud, Educación, el MIDIS, que son los que tienen que actuar frente al mundo de la pobreza y el mundo de la desnutrición y de la anemia.

Padre Gastón, si usted tuviera ahora mismo en frente al Papa ¿qué le diría?

Yo le diría al Papa que sea más porfiado todavía, que siga insistiendo en la igualdad de los seres humanos, creo que ahí hay un trabajo muy importante, un trabajo de la igualdad de hombres y mujeres. Él puede hacer mucho. Y en esta injusticia que es la pobreza, que no tiene ninguna justificación; y en este país, que aunque hemos mejorado mucho, aún estamos con niveles de 20 – 25% de pobreza. Eso es muy serio.



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