La Casa Siloé, para personas solicitantes de asilo y refugiadas en Guatemala, fue inaugurada y bendecida -el pasado 10 de septiembre-, por monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez, presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG), junto al padre Juan Luis Carbajal, secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana del episcopado y unos 15 huéspedes del albergue.

El arzobispo en su intervención recalcó que el proyecto “es un esfuerzo muy grande” por ayudar a las personas que llegan a Guatemala con la intención de quedarse. “Dice la Palabra que con la vara que midas serás medido, y si pedimos por nuestros migrantes en el norte también nosotros tenemos que abrir los brazos a la gente que viene de otros lados”, afirmó monseñor de Villa, al recordar que hay muchos guatemaltecos migrantes en otras naciones y que la forma en que se trate a los migrantes es, en cierto modo, un termómetro que mide la propia humanidad.

El albergue ubicado en la capital guatemalteca tiene capacidad para unas 30 personas y cuenta con todos los servicios necesarios para permanecer mientras sus solicitudes se resuelven. Se trata de la primera casa-hogar de la Iglesia católica para recibir exclusivamente a solicitantes de asilo y de refugio, pues las otras 17 estructuras están destinadas a migrantes en tránsito.

El albergue también proporcionará asesoría para que los solicitantes de protección puedan integrarse a la vida económica del país y contar, por ejemplo, con un permiso de trabajo, una cuenta bancaria y acceso a la educación de sus hijos cuando sea necesario .“Se trata de dar toda la ayuda humanitaria, alimento, vestido, ayuda psicológica y social”, afirmó el padre Carvajal.

Fuente: Vatican News



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