En un encuentro titulado “Minería para el bien común”, realizado el pasado 03 de mayo en el Vaticano, el Papa Francisco insistió en la necesidad de cambiar de “paradigma en todas nuestras actividades económicas, incluida la minería”. Por ello, pidió prestar mayor atención a las comunidades aborígenes para lograr que la industria minera se dirija al bien común. El pontífice inició su discurso profundizando en la Encíclica Laudato Si e invitando a los participantes a “dialogar con todos sobre nuestra casa común”. “Necesitamos un diálogo que responda eficazmente tanto al grito de la Tierra como al grito de los pobres”, exhortó.

De igual forma, remarcó que el mercado “por sí solo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social”. Y que la protección del medio ambiente “no se puede garantizar únicamente sobre la base del cálculo financiero de costos y beneficios”. El modelo económico actual está orientado solo al beneficio y basado en la ilusión de un crecimiento económico ilimitado. “Las potencias económicas siguen justificando el actual sistema mundial, en el que prevalecen la especulación y la búsqueda de ingresos financieros, que tiende a ignorar todos los contextos y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente”, dijo.

Dialogar con pobladores originarios

En este contexto, considerando el título del encuentro “Minería para el bien común”, animó a juzgar lo relacionado con la actividad minera desde tres perspectivas.

a. En primer lugar, mencionó que la minería, como cualquier actividad económica, debe estar al servicio de la comunidad.

b. En segundo lugar, “la minería debe servir a la persona humana y no al revés”.

c. En tercer lugar, el Papa llamó a fomentar el desarrollo de una economía circular, en el ámbito de la minería, para romper con el circuito consumista y con el modelo extractivista.

En ese sentido, el Papa llamó a “denunciar y evitar esta cultura del despilfarro”, ya que el sistema industrial “no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y escorias”. Por eso propone una economía circular con un enfoque basado en la sobriedad: “reducir, reutilizar, reciclar”.

Fuente: Buena voz



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