“¿Cómo llamamos a los que han seguido llegando a nuestra patria en estos días terribles de la crisis sanitaria y deambulan de lugar en lugar? ¿No es deber nuestro darles visibilidad?”. Esta es la provocadora pregunta que lanzaron -el pasado 6 de agosto- los obispos españoles ante la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2020 que se celebrará el 27 de septiembre.

De esta manera, buscan interpelar a la sociedad española, cuando comienzan a visibilizarse algunos episodios de rechazo a los extranjeros, al vincularles a los rebrotes del COVID-19.

Partiendo del lema “Como Jesucristo, obligados a huir”, los pastores que forman la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española, se detienen en el “drama de los desplazados internos” para defender los derechos de los migrantes que se ven obligados a huir, dentro de nuestro país, de norte a sur, en busca de oportunidades para salir adelante o intentado escapar de la explotación.

Los obispos alertan del riesgo de que, dada la situación económica vuelvan de nuevo “situaciones de expulsiones de migrantes u otras medidas que puedan afectarles”. En el documento, repasan los cuatro verbos propuestos por el Papa para conjugar en materia migratoria: acercarnos como prójimos, compartir, involucrar y colaborar.

En este sentido, parafraseando a Francisco plantean a la comunidad católica la necesidad de superar “los miedos y los prejuicios” contra los migrantes, así como “garantizar la cooperación internacional, la solidaridad global y el compromiso local, sin dejar fuera a nadie”.

Fuente: Vida Nueva



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