El Papa Francisco aprobó el martirio del padre salvadoreño Rutilio Grande García –primer sacerdote asesinado para el despertar de la conciencia social de Óscar Romero– y dos compañeros laicos, eliminados por “odio a la fe” el 12 de marzo de 1977 en El Salvador.

El Pontífice autorizó la promulgación de este y otros siete decretos el pasado viernes, 21 de febrero de 2020, durante la audiencia mantenida con el cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

En dicha reunión, el Santo Padre también reconoció las virtudes heroicas del siervo de Dios Mario Hiriart Pulido, laico chileno del movimiento de Schoenstatt, muerto a los 33 años por un cáncer terminal en Milwaukee (Estados Unidos de América) el 15 de julio de 1964.

Dos nuevos santos

Asimismo, el Papa ha autorizado la promulgación de la canonización de dos personas: El beato indio, laico y mártir, Lázaro, llamado Devasahayam (Nattalam, 1712 – Aralvaimozhy, 1752), así como de la italiana María Francesca di Gesù (Carmagnola, 1844 – Montevideo, 1904), fundadora de las Hermanas Terciarias Capuchinas de Loano.

Del mismo modo, el Obispo de Roma aprobó el milagro necesario para la beatificación del venerable siervo de Dios Carlo Acutis, laico; nacido el 3 de mayo de 1991 en Londres (Inglaterra) y fallecido el 12 de octubre de 2006 en Monza (Italia), y tres decretos más que reconocen las virtudes heroicas de los sacerdotes italianos Emilio Venturini, Pirro Scavizzi, Emilio Recchia.

Padre Rutilio, amigo de Óscar Romero

El padre Rutilio (El Paisnal, 5 de julio de 1928 – Aguilares, 12 de marzo de 1977) fue el primer sacerdote asesinado en El Salvador en los años previos a la guerra civil. Fue amigo personal del arzobispo Romero, fue el primer sacerdote asesinado para el despertar de su conciencia social.

Considerada como la persona que “convirtió” al hoy santo de la Iglesia a la causa de los pobres, en unos años en que exigir justicia social para ellos equivalía a ser inmediatamente tildado de comunista.

Tenía 49 años cuando fue acribillado a tiros por militares en una emboscada. Los hechos ocurrieron en el paraje conocido como “Las tres cruces”, cerca de la localidad de El Paisnal, adonde el sacerdote se dirigía a celebrar una misa. Con él viajaban Manuel Solórzano, de 72 años, y Nelson Rutilio Lemus, de 15, ambos laicos. Los tres murieron en el acto. El cadáver del padre Rutilio recibió 19 impactos de bala del calibre 12 y tipo “doble cero”, un proyectil blindado de uso militar.

El joven chileno Mario Hiriart, venerable

El ingeniero Mario Hiriart Pulido (Santiago de Chile, 23 de julio de 1931), conoce en 1949 el Movimiento de Schoenstatt y decide entrar al primer grupo de caballeros del Santo Grial. Ese mismo año se consagra a la Santísima Virgen como laico del movimiento. Trabajaba como ingeniero profesional en la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO).

En 1957 viaja a Brasil para formarse en el Instituto Secular Hermanos de María de Schoenstatt y realiza su incorporación en 1959.

En 1964 se le diagnostica un cáncer terminal mientras estaba en MilWaukee (Estados Unidos) para hablar con el fundador del movimiento, Padre José Kentenich. Finalmente muere a los 33 años el 15 de julio de 1964. Al año siguiente es repatriado sus restos hasta el Santuario de Schoenstatt en Bellavista de La Florida (Santiago).

La condición de “venerable”, atribuida al joven chileno, ratifica que vivió las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), las cardinales (fortaleza, prudencia, templanza y justicia) y todas las demás virtudes de manera heroica, es decir, extraordinaria. Este supone el primer paso en el proceso oficial de la causa de los santos, antes de ser proclamado beato y santo.

Fuente: ZENIT



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