Durante su audiencia del pasado miércoles 19 de agosto, aún desde la Biblioteca del Palacio Apostólico y sin fieles presentes, el Papa abordó el tema “la opción preferencial por los pobres y la virtud de la caridad”, a partir de un texto de san Pablo (2Cor 8,1-2.9).

“La pandemia ha dejado al descubierto la difícil situación de los pobres y la gran desigualdad que reina en el mundo”, denunció abiertamente Francisco sobre la situación del coronavirus.

Para él, además de “buscar una vacuna para el virus, que esté al alcance de todos”, hay que tener en cuenta que “es necesario curar otro gran virus: el de la injusticia social, la marginación y la falta de oportunidades para los más débiles”. Algo que “implica una elección evangélica, que es la opción preferencial por los pobres”, lejos de toda visión política e ideológica.

Así, Bergoglio destacó que el propio Jesús “nació en una familia humilde, trabajó y no eligió una vida de privilegio sino de servicio”. En este sentido, “su ejemplo es un criterio clave de autenticidad cristiana: todos estamos llamados a ser instrumentos de Dios para ayudar a los más necesitados”.

Francisco se mostró claro: “Sería triste que en la vacuna del Covid-19 se diese prioridad a los más ricos. Sería triste que esta vacuna se convirtiese en propiedad de uno u otro país y no fuera universal y para todos. Sería una escándalo si en toda la ayuda económica que estamos viendo la mayor parte del dinero público se destinase a rescatar industrias que no contribuyen a la inclusión de los excluidos, a la promoción de los últimos, al bien común o al cuidado de la creación”.

Así, ha quedado claros cuáles son los criterios que ha marcado Francisco a la hora de establecer empresas “a las que ayudar”.

Fuente: Vida Nueva



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