El decreto del Vaticano sobre la intervención del Sodalicio dice a la letra lo siguiente:

El Santo Padre Francisco ha seguido con preocupación todas las informaciones que, desde hace varios años, han ido llegando a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica sobre la situación del Sodalicio de Vida Cristiana. El Papa se ha mostrado especialmente atento a la notable gravedad de las informaciones acerca del régimen interno, la formación y la gestión económica-financiera, motivo por el cual ha pedido con insistencia al Dicasterio una particular atención. A esto se han sumado últimamente las graves medidas adoptadas por la autoridad judicial peruana con respecto al Sr. Luis Fernando Figari.

Recientemente, la fiscalía ha acusado a Figari y otros dirigentes de abusos sexuales, rectificando así el archivamiento del caso por la fiscal Peralta. La alusión del Vaticano a estas medidas deja entrever que Figari tendría que venir al Perú a responder a las acusaciones; en efecto, como se sabe, el Papa dijo al mismísimo cardenal Pell, encargado de las finanzas vaticanas y miembro de su Consejo, que fuera a Australia a responder por los cargos de ocultamiento de abusos.

Pero además el decreto menciona la gestión económico-financiera como otro de los problemas graves del sodalicio, que tiene una serie de entidades encargadas de administración de bienes, y frecuentemente se ha visto envuelto en disputas de propiedades, como fue el caso de Inmobiliaria Miraflores en Piura, o la extraña donación por el Alcalde de Lima de la mitad de un terreno destinado a parque en Ancón, para un cementerio de esa entidad.

Por eso la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica nombró Comisario Apostólico al obispo colombiano Mons. Londoño. El Comisario asume la plena autoridad en el Sodalicio. También decretó que el cardenal Tobin seguirá como Delegado ad nutum, particularmente para las cuestiones de índole económica.

En el caso de Perú, pues, la actitud de Roma ha cambiado en relación a su tibia reacción anterior, y esa es una diferencia con la situación chilena, donde todavía se piensa que no hay pruebas contra el Obispo Barros, de Osorno, acusado por las víctimas de encubrir los abusos de Karadima.

EL PAPA INTERVINO EL SODALICIO POR LA GESTIÓN ECONÓMICA.doc



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