A través de un texto manuscrito publicado el sábado 10 de agosto, el papa Francisco renovó por dos años los estatutos del Instituto para las Obras de Religión (Banco Vaticano), los cuales fueron aprobados en 1990 por Juan Pablo II.  

El objetivo de estos cambios es establecer procedimientos que le den mayor transparencia y control al manejo de los recursos que tiene ese banco. La finalidad del IOR sigue siendo la misma, con la tarea de “garantizar la custodia y administración de los bienes muebles e inmuebles transferidos o confiados al Instituto por personas físicas o jurídicas y destinados a obras de religión o caridad”.

Una de las principales novedades es la introducción de un auditor externo.Anteriormente, eran tres auditores internos, cuyos cargos eran siempre renovados. Ahora el auditor externo será nombrado por la Comisión de Cardenales a propuesta de la Junta de Superintendencia, desempeñará sus funciones como responsable de las cuentas (examinar libros y documentos contables, realizar informes especiales sobre los estados financieros) por un período de tres ejercicios económicos consecutivos y solo podrá renovar una vez.

De otro lado, los órganos decisores del IOR se convertirán en cuatro. Una de ellos, la Comisión de Cardenales, estará compuesta por cinco cardenales nombrados por el Papa por un período de cinco años y solo pueden ser renovables una sola vez. 

Asimismo, el Consejo de Superintendencia estará compuesto por siete miembros (antes eran cinco), nombrados por un período de cinco años por la Comisión de Cardenales y también podrán ser renovables, pero solo por un periodo. El presidente del Consejo de Superintendencia deberá ser nombrado por la Comisión de Cardenales y se convertirá en el representante legal del IOR.

En esa misma línea, el Prelado será nombrado por la Comisión de Cardenales también por cinco años, con la opción de renovar una sola vez. Según el nuevo estatuto, su tarea consiste en promover la “dimensión ética” de los administradores y empleados para que su trabajo sea coherente con los principios católicos y la misión del Instituto, manteniendo intercambios constantes con todo el personal de la IOR.

El cuarto órgano rector del Instituto es el Consejo de Administración. El Director General puede ser nombrado por un período determinado (cinco años y una sola vez) o por un período indefinido. En cualquier caso, cesa en su cargo a la edad de 70 años. Antes, en casos excepcionales, podía superar este umbral.

Fuente: Vatican News



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