Ayer se conoció que el Papa Francisco aceptó la renuncia del Obispo de Osorno, Juan Barros, conocido por encubrir los casos de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica en
Chile.

Luego de este anuncio, se publicó oficialmente el calendario de la segunda visita de los enviados por Francisco a este país: Monseñor Charles Scicluna y Monseñor Jordi Bertomeu. Ellos viajarán nuevamente al país vecino el 11 de junio, para quedarse hasta el 19. En su estadía, irán de Santiago a Osorno para entrevistarse con Barros, sus colaboradores y laicos de la misma diócesis.

También se ha dado a conocer que los laicos de Osorno y de otras diócesis tienen una posición muy dividida y fragmentada, debido a las controversias y polémicas que surgieron desde el primer día en que Barros fue nombrado. Como señala el portal eclesial Religión digital, “van desde los duros e intransigentes (“fuera Barros, ya”) hasta las posiciones más moderadas y comprensivas, abiertas a posibles estrategias de salida blandas y negociadas, y en el medio, grupos de opiniones más o menos cercanas al obispo cuestionado y otros partidarios de la idea de acudir a la Justicia para determinar de manera definitiva si es o no culpable de haber ocultado los abusos sexuales de Karadima”.

Asimismo, se vienen planteando diversos temas que deben afrontar como la reunión de información y elaboración de posibles escenarios para las reflexiones de Francisco. El primero abarca los criterios y mecanismos que usa la Santa Sede para el nombramiento de los obispos en todo el mundo. Se está hablando sobre la participación de las comunidades cristianas en el proceso, para que así el obispo elegido tenga el consentimiento del pueblo.

El otro punto que se debe abordar es la imagen creada que tiene la población en general sobre la Iglesia Católica, ya que casi siempre es asociada a problemas y casos de pedofilia dentro del clero. En ese sentido, “las medidas locales y provenientes del Vaticano, deben ser convincentes si se desea recuperar pronto una mínima relación con la sociedad, y sobre todo si se desea restituir a esta Iglesia el prestigio y la autoridad que tuvo hasta hace algunas décadas”, añade el portal.

Fuente: Religión digital



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