Ante el pedido del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de que el Papa Francisco y España “pidan perdón por los abusos, crímenes y atropellos contra los pueblos originarios, con ocasión de que en 2021 se cumplirán 500 años de la conquista de la antigua Tenochtitlan” (hoy ciudad de México), la Conferencia del episcopado se pronunció el pasado 26 de marzo.

En un comunicado titulado “La Iglesia ya pidió perdón” y firmado por Monseñor Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas (Chiapas), se menciona que “España ya le contestó y nuestra Iglesia en varias ocasiones, sobre todo en torno al año 1992, ya lo ha hecho”.

Y es que, en toda la historia de la Iglesia Católica, son tres los Papas que han pedido perdón a los pueblos indígenas. El primero fue Juan Pablo II, quien en 1982 reconoció “los abusos cometidos debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas a hermanos e hijos del mismo Padre Dios. Por ello pidió “en nombre de Jesucristo que perdonen a quienes los han ofendido y a todos aquellos que durante estos 500 años han sido causa de dolor y sufrimiento para sus antepasados y para ustedes”.

De igual forma, su sucesor, Benedicto XVI pidió perdón en 2007, cuando volvía de su Viaje Apostólico a Brasil durante la Audiencia General. Este dijo que “el recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano”. Benedicto XVI dijo que era imposible olvidar “los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales”.

Finalmente, el actual representante de la Iglesia, Francisco, ha pedido perdón hasta en dos oportunidades. La primera fue en 2015, cuando se encontraba en Bolivia. El Papa manifestó que “se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América. Al igual que San Juan Pablo II, pido que la Iglesia “se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos. Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

La segunda vez fue en el 2016, en San Cristóbal de Las Casas (México). Esa vez, Francisco concluyó pidiendo perdón “también por nuestros pecados presentes, que son los que dependen de nosotros. En vez de seguir atropellando y discriminando a los pueblos originarios, démosles el lugar que Dios mismo les ha dado”.

Fuente: Ecclesia digital



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