Hermano Francisco:

Reciba un fraternal saludo de la Coordinación Diocesana de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), animadoras/es de las veinte parroquias de la diócesis en las que las CEBs están presentes.

Queremos manifestarle que estamos muy agradecidos por la visita que realizó a nuestra diócesis el 15 de febrero del 2016, que animó mucho nuestro corazón para seguir caminando como Pueblo de Dios en la búsqueda del Reino.

También le agradecemos por su ejemplo, testimonio de vida y cercanía al pueblo sufriente y marginado, a los “condenados de la tierra”. Igualmente le agradecemos por su mensaje y doctrina, que nos confirma nuestra identidad eclesial y nuestro caminar como diócesis, caminar que se inició bajo la guía amorosa del JTatic Samuel Ruiz García.

Sabemos y estamos muy conscientes de que, desde el inicio de su ministerio, fue objeto de rechazo, calumnias e incomprensiones,motivadas por su denuncia clara y precisa del sistema capitalista, que mata a las personas y destruye a la Madre Tierra, y por promover un modelo de Iglesia más evangélica y centrada en Jesús.

Con dolor y tristeza nos enteramos de que, últimamente, estos ataques se están incrementando, afectando directamente a la integridad moral de su persona.

Estamos conscientes de que estos hechos son consecuencia de su compromiso personal a favor de los pobres y de su denuncia profética en contra de la injusticia y del maltrato a la Madre Tierra. Por eso, nos atrevemos a recordarle las palabras de Jesús: “Alégrense y salten de contentos cuando los persigan y calumnien por causa mía, porque así persiguieron a los profetas anteriores a ustedes” (Mt. 5, 11-12).

Cuente con nuestra solidaridad y nuestra oración para que el Espíritu Santo lo ilumine, le fortalezca y le dé sabiduría para mantener firme su opción y su compromiso profético y para continuar con las reformas de nuestra Iglesia, que tanta ilusión y esperanza han despertado en el Pueblo de Dios.

Como despedida, le recordamos las palabras de María de Guadalupe a Juan Diego: “¡No tengas miedo! ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás tú bajo mi regazo?”.

Tenga la seguridad de que estaremos muy pendientes de todo lo que vaya sucediendo, orando al Dios de la Vida para que esto sea una oportunidad para que nuestra Iglesia se purifique y retome el camino del Evangelio de Jesús.

Fraternalmente.

Coordinación Diocesana de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)

Fuente: Religión Digital



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