Dos días después del precipitado indulto a Fujimori, OSEVOZ conversó con Carolina Oyague. Ella es hermana de Dora Oyague, una estudiante de educación inicial de la Cantuta que fue asesinada hace 25 años un triste 18 de julio, cuando el Grupo Colina, un comando paramilitar, ingresó a la Universidad, secuestró a 9 estudiantes y un profesor, los torturaron, los ejecutaron, los quemaron, y los desaparecieron enterrándolos. Nunca se pudieron recuperar sus restos, solo hay partes calcinadas sin ninguna posibilidad de hacer un análisis de ADN.

La entrevista ocurre minutos después de que se desarrolle una conferencia de prensa convocada por los familiares de las víctimas del fujimorismo para explicar las razones por las que se proponen usar todos los recursos legales, dentro y fuera del Perú, para que el indulto sea revertido.

En respuesta a la pregunta de un periodista sobre la “reconciliación” demandada por el gobierno y a la facilidad con que se usa esa palabra, tú te identificaste como una persona de fe. ¿Cómo entiendes tú los pedidos de perdón y reconciliación que vienen del Presidente y de Fujimori? ¿Qué te suscita a ti como creyente?

Como creyente, me molesta mucho el manoseo que se hace de una palabra como la de reconciliación. Como si Cristo hubiese dicho que puedes cometer cualquier crimen y después haremos borrón y cuenta nueva. Busquemos qué dijo de Abel: la sangre de tu hermano clama a mí desde el suelo, en una clara alusión a todos los “Abeles” de este mundo que fueron asesinados vilmente por manos fraternas. Además, por ejemplo, cuando Jesús se encuentra con Zaqueo, el cobrador de impuestos, abusivo, no le dice, está bien, hacemos borrón y cuenta nueva. Zaqueo se compromete a dar a los pobres la mitad de sus bienes, y si en algo ha defraudado a alguien, le devolverá cuatro veces lo robado, es decir, trata de reparar. Pero en este caso no se puede reparar el daño cometido.

Hay que aprender también de lo que hizo uno de los apóstoles, que fue perseguidor de cristianos.  San Pablo se convirtió y no solo eso, sino que asumió la verdad de su conducta anterior criminal y lo hizo misión de vida. Eso debe hacer un cristiano cuando comete un crimen. Si eso se hubiera hecho respecto a estas víctimas, las de La Cantuta y otras, hubiera sido maravilloso, para el país, para la memoria colectiva. Muchos de los criminales que cometieron esos crímenes execrables, hoy, con un proceso de aceptación del haber perdido su humanidad, porque pierdes tu humanidad cuando te conviertes en un criminal, te olvidas de lo más prístino del espíritu humano y te conviertes en un ser totalmente incalificable estuvieran en pos de recuperar esa humanidad, de reencontrarse consigo mismo y con los demás a través de la verdad, a través de la justicia. Y su misión debería ser, como Pablo,  hacerse discípulo y predicar esa verdad: yo dañé vidas, el poder embriaga, yo soy el ejemplo, te lo digo yo. La conducta cristiana debería ser reconocer los actos, pero, por el contrario, algunos creen que la profesión de fe implica un borrón y cuenta nueva. Pero eso jamás, Jesús jamás nos motivó a quebrantar la ley, ni siquiera la ley injusta del Cesar. Recordemos que él dijo: “den al César lo que es del César…”

¿Tú te consideras una persona pacifista? Soy pacifista, católica practicante, devota de la fe que profeso.

Maria Rosa: ¿Crees que la Iglesia, o miembros de la Iglesia, otros creyentes como tú,  te han ayudado en este proceso? ¿La has sentido cerca?

Yo creo que la Iglesia somos todos, somos todos los que caminamos. El ver comportamientos equivocados y distorsionadas de los evangelios y de las sagradas escrituras, que deben ser nuestro único baluarte, que son nuestra única guía para actuar, no puede ni debe llevarnos a ninguno a atacar a la Iglesia, somos parte de la Iglesia y hay que corregir esos errores. Decirle al hermano que está equivocado, como nos enseñó Jesús.

¿Qué esperas del Papa que va a venir ahora? ¿Esperas algo en relación a tu realidad?

 Yo creo que desgraciadamente el mundo está en un punto de una crisis moral y política muy grave. El Santo Padre tiene una misión muy fuerte, una responsabilidad muy pesada sobre sus hombros. Creo que ha dado muestras muy claras de estar con los tiempos de la Iglesia, de estar mucho más abierto, cerca de las palabras de nuestro fundador, de Jesús, que fue nuestra gran revelación. Yo espero que el Papa lleve a la reflexión a nuestro país.

Yo sé que es muy difícil, pero ojalá pudiéramos tener una audiencia, que pueda recibirnos; porque también hay que ver una cosa; un mandatario llega a un país y recibe la información de las cúpulas que le cierran el paso. Yo respeto la investidura eclesiástica, pero no puedo olvidar que algunas de esas autoridades, se pusieron de costado ante violaciones de los derechos humanos, nunca podré olvidar que mientras que la opción de Jesús siempre fue por los más pobres, algunos avalaron la esterilización forzada. Esas son cosas que Dios juzgará. (Servicio Informativo OSEVOZ)

Entrevista: María Rosa Lorbés



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