Los obispos de la Conferencia Episcopal de Colombia manifestaron, a través de un comunicado emitido el pasado 18 de agosto, su profunda aflicción y preocupación por las masacres de 5 jóvenes en Cali (Valle) y de 8 jóvenes en Samaniego (Nariño), asesinados brutalmente los días 11 y 15 de agosto.

“Oramos a Dios por las víctimas y expresamos nuestra cercanía y solidaridad a sus familias, a los habitantes de las ciudades donde sucedieron estos crímenes y a las comunidades eclesiales de la Arquidiócesis de Cali y de la Diócesis de Ipiales“, expresan en su mensaje.

Según indican en el pronunciamiento, estos hechos se suman a las amenazas a personas, comunidades; asesinatos de líderes sociales y excombatientes de las FARC-EP; y a los enfrentamientos armados por el control de las rutas del narcotráfico que se han verificado recientemente en otros departamentos del país, como  es el caso de Norte de Santander, Chocó, y Cauca.

Frente a estos acontecimientos, los obispos proclamaron que la vida humana es sagrada e inviolable, que se constituye en el primero y más fundamental de los derechos, y que, por tanto, todo asesinato es un crimen gravísimo, no solo contra las personas sino contra la sociedad. Se trata de situaciones que han sido denunciadas por los obispos y sacerdotes de las Iglesias particulares afectadas, así como por organizaciones nacionales e internacionales.

Como pastores, los obispos hacen presente el sufrimiento, la miseria, la falta de oportunidades y la violación de los derechos fundamentales a las que están sometidas las poblaciones más afectadas por el recrudecimiento de la violencia.

“Se trata de hermanos nuestros que no podemos olvidar y hacia los que debemos dirigir nuestra solidaridad”, dijeron. Al respecto, ellos también rechazan de manera categórica todas las acciones y formas de violencia, cualquiera que sea su origen, por eso convocaron una vez más a todo el pueblo colombiano a empeñarse, con unidad y con valentía, en la defensa de la vida, en la tarea de la reconciliación y la paz y en la construcción de un proyecto común de país.

Dirigiéndose al gobierno nacional, los prelados exhortaron a sus representantes a concentrar aún más esfuerzos para asegurar la protección efectiva y la atención integral a las comunidades que padecen con mayor rigor las consecuencias de la violencia. Igualmente, les recordaron la importancia de continuar con la implementación de los Acuerdos de Paz.

Puede leer el documento completo haciendo clic en el siguiente enlace: Mensaje de la Iglesia colombiana por incremento de violencia

Fuente: CELAM



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